El caos del Moves III: 10 CCAA aún sin activar las ayudas por la mala planificación del Gobierno

El Ejecutivo de Sánchez fijó el 2 de julio como fecha tope para desplegar el plan, pero la falta de coordinación con las autonomías y los continuos cambios de criterio han dejado a miles de ciudadanos sin acceso a las subvenciones prometidas.

Cargadores de Endesa vacíos

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Nuevo desatino del Gobierno de Pedro Sánchez en materia de transición energética. El Plan Moves III, el programa estrella para impulsar la movilidad eléctrica en España, debía estar plenamente operativo en todo el país desde el 2 de julio. Sin embargo, diez comunidades autónomas no han activado aún las ayudas, lo que supone un incumplimiento flagrante del plazo marcado por el propio Ejecutivo central. Y lo más grave: una muestra más de la mala gestión, la improvisación y la falta de coordinación que están lastrando uno de los sectores clave para el futuro económico y medioambiental del país.

Lejos de anticiparse y garantizar una implantación homogénea, el Gobierno de Sánchez ha vuelto a delegar competencias sin asegurar que las comunidades tuvieran recursos, instrucciones claras o margen real para cumplir los plazos. El resultado es un mapa de ayudas fragmentado, en el que una decena de regiones —tanto del PP como del PSOE— no han podido ni siquiera abrir las convocatorias, mientras miles de ciudadanos siguen esperando una subvención que ya se les prometió hace años.

Descentralización sin dirección: otro “modelo Sánchez” que fracasa

El Plan Moves III fue lanzado en 2021 como parte del compromiso con la descarbonización y financiado con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación. El programa contempla ayudas de hasta 7.000 euros para la compra de vehículos eléctricos o híbridos enchufables y hasta el 80% del coste de instalar puntos de carga en viviendas, empresas o espacios públicos. Pero, como ha ocurrido con otras partidas europeas, el Ejecutivo decidió ceder su gestión a las comunidades autónomas sin establecer un sistema de control real ni dar directrices claras sobre su ejecución.

Con esta fórmula, el Gobierno socialista pretendía eludir responsabilidades y colgarse la medalla en Bruselas, dejando a las autonomías —muchas de ellas recién salidas de procesos electorales o con cambios de gobierno— la carga de toda la tramitación. El caos estaba servido. A día de hoy, ni las convocatorias están abiertas en todas las regiones, ni los ciudadanos saben cuándo podrán acceder a las ayudas. Un modelo fallido que repite el patrón de otros fondos europeos: centralismo para repartir el dinero, pero descentralización para cargar el muerto.

Los datos no engañan: los fondos no llegan

A pesar de estar dotado con 1.200 millones de euros —ampliables a 1.800—, el Moves III apenas ha conseguido desplegarse con eficacia. Las cifras de matriculaciones de eléctricos lo reflejan: España sigue en la cola de Europa, con una cuota de mercado de coches eléctricos que apenas supera el 6%, frente al 15% de Alemania o el 13% de Francia. Y no es por falta de interés del consumidor, que este año está respaldando con más fuerza la electrificación, sino por incertidumbre, lentitud y trabas burocráticas.

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles (Anfac) lo ha denunciado en múltiples ocasiones: los compradores están dispuestos a apostar por el vehículo eléctrico, pero el sistema de ayudas no funciona. La clave está en que las subvenciones del Moves III no se aplican en el momento de la compra, sino meses después, tras un complejo trámite con la administración autonómica. Y en muchos casos, ni siquiera eso es posible, porque las convocatorias siguen sin estar abiertas.

AEDIVE y el sector de recarga, también en pie de guerra

Las críticas no vienen solo del sector del automóvil. Las empresas de instalación de puntos de carga, agrupadas en AEDIVE, también han denunciado el parón administrativo que impide avanzar en una infraestructura básica para la transición energética. “Tenemos empresas preparadas para invertir en cargadores en comunidades de vecinos, hoteles o centros comerciales, pero no pueden iniciar los proyectos porque las ayudas no están disponibles”, explican desde la asociación.

Un bloqueo que no solo retrasa la electrificación del transporte, sino que perjudica a pequeñas y medianas empresas que habían apostado por diversificar su negocio hacia las renovables. Una vez más, el Gobierno predica sostenibilidad, pero no predica con el ejemplo.

Falta de transparencia y nula autocrítica desde el Ministerio

Preguntado por esta situación, el Ministerio para la Transición Ecológica que dirige Sara Aegesen no ha dado explicaciones concretas. Se limita a “mantener contacto” con las comunidades rezagadas y a pedir que activen “cuanto antes” las convocatorias. Pero no hay sanciones previstas ni una estrategia clara para desbloquear el problema.

Ni una autocrítica. Ni una sola mención a los fallos de planificación. Tampoco una solución inmediata para quienes ya han comprado un coche eléctrico contando con una ayuda que no existe. Solo buenas palabras y la vista puesta en Bruselas, donde el Gobierno quiere seguir vendiendo su agenda verde como un éxito, mientras aquí la realidad muestra lo contrario.

Sánchez llega tarde, otra vez

Este nuevo episodio recuerda a lo ocurrido con el bono joven del alquiler, el Ingreso Mínimo Vital o las ayudas al autoconsumo solar: políticas bienintencionadas que acaban estrellándose contra una administración saturada, mal organizada y sin coordinación entre niveles de gobierno. En todos los casos, el patrón es el mismo: promesas desde Moncloa, gestión en manos de otros, y un resultado final muy por debajo de las expectativas.

Con el Moves III, la historia se repite. El Gobierno ha querido usar el plan como bandera de su apuesta por la movilidad eléctrica, pero ni ha liderado su ejecución ni ha garantizado que funcione. Y lo que es peor: ha dejado en la estacada a miles de ciudadanos que confiaron en que esta vez sería distinto.

Más propaganda que política

El Moves III es, hoy por hoy, otro ejemplo de cómo la política energética del Gobierno Sánchez se basa más en el marketing que en los resultados. Anuncios grandilocuentes, fondos europeos, fotos con cargadores eléctricos… pero poca eficacia real. La falta de coordinación con las comunidades autónomas, la burocracia y la opacidad en la gestión han convertido un plan clave en un nuevo fracaso administrativo.

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La movilidad eléctrica no se impulsa con discursos en foros internacionales, sino con medidas reales, simples y accesibles para el ciudadano. Y en eso, el Gobierno del PSOE sigue suspendiendo. El Moves III tenía que ser la palanca del cambio. Por ahora, es solo otro engranaje gripado en el motor del “España puede” que Pedro Sánchez se empeña en vender.