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España mantiene un bajo nivel de siniestralidad con moderación en multas por exceso de velocidad

Un estudio de Carvertical revela que España tiene un índice de daños en vehículos inferior a la media. Esto es algo que puede estar relacionado con las bajas multas por exceso de velocidad de nuestro país.

Cartel de radares en españa

Cartel de radares en españa

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Conducir más rápido de lo permitido es una práctica habitual para muchos automovilistas europeos. Sin embargo, los datos siguen mostrando que la velocidad es uno de los factores de riesgo más determinantes en carretera. En entornos urbanos, un aumento de apenas un kilómetro por hora puede incrementar hasta en un 4% la probabilidad de accidente, según estudios de seguridad vial.

En este contexto, un análisis comparativo realizado en 23 países europeos sobre la relación entre la cuantía de las multas por exceso de velocidad y el número de vehículos con registros de daños sitúa a España en una posición singular: es uno de los países con sanciones más moderadas, pero con un parque automovilístico que presenta índices de siniestralidad más bajos que la media continental.

Multas bajas, daños contenidos

En España, sobrepasar el límite de velocidad en 15 km/h supone una multa de 50 euros, que puede ascender a 100 si no se paga en los primeros veinte días. Tomando como referencia el salario medio neto en el país —unos 1.880 euros mensuales—, la sanción equivale apenas al 2,7% de los ingresos de un trabajador.

A pesar de esta laxitud relativa en comparación con otros países, los datos del Índice de Transparencia del Mercado de Vehículos Usados revelan que el 36,4% de los coches en España presentan algún registro de daños. Esta cifra coloca a nuestro país en el puesto 17 del ranking europeo, por debajo de la media y muy lejos de naciones donde más de la mitad de los vehículos han tenido accidentes o averías relevantes.

La conclusión es clara: en España, las sanciones no son ejemplarizantes, pero la siniestralidad medida a través de los daños registrados tampoco alcanza niveles alarmantes.

Estudio de Carvertical

Estudio de Carvertical

El espejo escandinavo: sanciones ejemplarizantes

La situación contrasta con lo que ocurre en los países nórdicos, líderes en severidad sancionadora y en bajas tasas de daños. En Dinamarca, por ejemplo, superar el límite de velocidad en apenas 15 km/h cuesta 3.000 coronas danesas (unos 402 euros), es decir, el 10% del salario mensual medio.

El efecto es evidente: solo algo más de una quinta parte de los coches revisados presentan daños. Una proporción significativamente inferior a la de países con multas más reducidas.

Finlandia y Suiza van incluso más allá, aplicando un sistema progresivo que ajusta la sanción a los ingresos del infractor. Este mecanismo ha dado lugar a casos mediáticos, como el de un millonario finlandés que tuvo que pagar 121.000 euros por circular 30 km/h por encima del límite.

Europa Central y del Este: sanciones mínimas, más accidentes

El contraste se aprecia con mayor claridad en Europa Central y Oriental, donde las sanciones son mucho más bajas y los índices de siniestralidad se disparan.

En Polonia, por ejemplo, una infracción de hasta 15 km/h por encima del límite se castiga con 100 zlotys (24 euros), apenas el 1,6% del salario medio. Sin embargo, el 62,1% de los vehículos del país han sufrido daños, la tasa más alta del continente.

Letonia y Eslovaquia reflejan un patrón similar: multas de 39 o 40 euros, que representan apenas entre el 2% y el 3% de los ingresos, pero con más de la mitad de los coches accidentados.

¿Es la multa el único factor?

Los resultados del estudio ponen de relieve que no basta con la dureza de las sanciones para explicar la siniestralidad. España, Alemania o Reino Unido son ejemplos de países donde las multas son moderadas pero los índices de vehículos dañados se mantienen relativamente bajos.

La explicación parece estar más relacionada con la cultura de la conducción y la conciencia pública sobre los riesgos que con el tamaño del castigo económico. Una parte importante de la población comprende que la velocidad multiplica las probabilidades de accidente y actúa de manera más prudente.

España, en una zona intermedia

España se mueve, por tanto, en una zona intermedia: no cuenta con el sistema disuasorio ejemplarizante de Escandinavia, pero tampoco sufre las cifras alarmantes de siniestralidad del Este europeo. Con multas que rara vez superan los 100 euros para excesos leves y un parque móvil donde apenas un tercio de los coches tienen daños registrados, nuestro país logra mantener un equilibrio aceptable.

No obstante, los expertos recuerdan que la seguridad vial no depende solo de sanciones o estadísticas, sino de la responsabilidad individual de los conductores. Conducir más despacio puede no solo evitar una multa, sino salvar vidas.

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