El radar de Granada que se dispara como uno de los más activos de Andalucía

El dispositivo controlado por la DGT en el km 893 de la A-7 pasa de 177 multas en 2023 a 5.388 en 2024, multiplicando por 30 su actividad.

Pie de foto: La señalización de radares fijos suele ir precedida por paneles azules como este, aunque algunas asociaciones de conductores han denunciado que no siempre están bien ubicados o son fácilmente visibles.Getty Images

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Andalucía concentra casi el 28% de todas las multas de radar en España, con 959.592 denuncias registradas, lo que equivale a una de cada tres sanciones emitidas en el país. En este contexto, el radar situado en el kilómetro 893 de la A‑7, en la provincia de Granada, destaca como uno de los más activos, según el último informe de Automovilistas Europeos Asociados (AEA). En solo un año, ha pasado de emitir 177 multas en 2023 a 5.388 denuncias en 2024. Un incremento del 2.942%.

La autovía A‑7, también conocida como Autovía del Mediterráneo, registra uno de los mayores volúmenes de tráfico de la red andaluza. Pero este salto tan agresivo en las sanciones difícilmente puede explicarse solo por un aumento del tráfico. La magnitud del incremento sugiere la posible reprogramación del radar, un endurecimiento en la sensibilidad del dispositivo o incluso un cambio en el modelo de gestión sancionadora, aunque la DGT no ha confirmado ninguna de estas hipótesis.

Aunque aún no alcanza las cifras absolutas de sanciones de históricos como la SE‑30 en Sevilla o la A‑45 en Málaga, el radar del km 893 de la A-7 destaca por haber registrado uno de los mayores incrementos relativos en toda Andalucía, y ya figura como el más activo de la provincia de Granada.

Cómo evitar sanciones sin caer en el radar

La recomendación principal es clara: respetar los límites. Pero además, conviene consultar plataformas como Waze, que recogen en tiempo real la ubicación y activación de radares. También puedes revisar el mapa de radares fijos de RACE.

Cargando contenidos...

La evolución de radares como el del km 893 confirma un nuevo escenario, el de una vigilancia más tecnológica, más intensa, pero también más cuestionada. Y en este debate, el papel del conductor informado es más crucial que nunca.