Campaña de tráfico

De la cola a la pantalla: trámites con la DGT sin morir en el intento

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha decidido dar un volantazo hacia la digitalización con su nueva campaña “DGT es DIGITAL” para que no acudas a las oficinas de Tráfico a solucionar el papeleo.

La campaña, que se lanza en redes sociales, muestra situaciones cotidianas en las que ciudadanos acuden en persona a una Jefatura de Tráfico.

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En pleno siglo XXI, cuando hasta pedir una pizza es cuestión de dos clics, la campaña busca concienciar con un tono ligero y humorístico a la ciudadanía de que casi el 100% de los trámites relacionados con tráfico pueden hacerse sin pisar una oficina de las jefaturas provinciales de Tráfico. Literalmente, desde el sofá, en el autobús o mientras esperas que se te cueza la pasta.

La campaña, que se lanza en redes sociales, muestra situaciones cotidianas en las que ciudadanos acuden en persona a una Jefatura de Tráfico solo para que los funcionarios les informen de que podrían haber hecho ese trámite desde casa. Porque sí, a estas alturas, ir físicamente a realizar una gestión burocrática que podrías hacer online es el equivalente moderno de ir al videoclub a alquilar una película: nostálgico, pero innecesario.

Trámite presencial

Solo un trámite requiere todavía presencia física: la solicitud de permisos para mercancías peligrosas. Para el resto —duplicados del carné, cambio de titularidad de vehículos, etc.— existe la Sede Electrónica de la DGT, el teléfono 060 y la aplicación móvil miDGT. Además, desde junio, el organismo cuenta con María, una asistente virtual que ya ha ayudado a casi 100.000 ciudadanos a completar sus gestiones y ha recibido valoraciones muy positivas. Vamos, que ni en las series de ciencia ficción los robots eran tan simpáticos.

En 2024, se realizaron más de 2,4 millones de trámites de forma 100% online, frente a 1,8 millones que aún necesitaron cita presencial. Y aquí es donde entra el punto crítico: ¿por qué todavía tanta gente acude físicamente a una oficina para algo que podría hacer desde su móvil? ¿Es por desconocimiento, desconfianza en la tecnología o una especie de nostalgia institucional?

La DGT se ha tomado en serio la tarea de cambiar esta cultura de la "ventanilla", pero el problema no es solo de información. Existe una contradicción de fondo en que se nos "incentive" a digitalizar gestiones no porque sea más cómodo para el ciudadano, sino porque así se liberan citas presenciales. Es decir, no se trata solo de modernizar el servicio, sino de descongestionar un sistema que se vuelve ineficiente precisamente por la burocracia que genera.

Y aquí es donde la crítica se vuelve inevitable: la obligación de hacer nosotros mismos los trámites, bajo la promesa de eficiencia, esconde el viejo truco de delegar responsabilidades en el ciudadano. Porque sí, hacer clics desde casa es mejor que hacer cola en la oficina, pero sigue siendo una carga que antes hacían otros. El progreso digital no debería convertirse en una excusa para externalizar la gestión pública al usuario, sin contrapartidas ni compensaciones.

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En definitiva, bien por la DGT por modernizarse, pero mejor aún si esa digitalización viene acompañada de una simplificación real de los procesos y no solo de un cambio de escenario: del mostrador a la pantalla. Porque si vamos a seguir siendo los burócratas de nuestras propias vidas, al menos que el sistema no se cuelgue y funcione con total normalidad y no nos deje tirados en la "carretera" digital.