El Congreso tumba las deducciones fiscales al coche eléctrico y deja en el aire el Plan Auto 2030

La no convalidación del Real Decreto-ley 16/2025 en el Congreso de los Diputados ha dejado sin efecto la prórroga de las deducciones del 15% en el IRPF para la compra de vehículos electrificados y la instalación de puntos de recarga. Un golpe directo a la electrificación en España que llega en pleno debate sobre el Plan Auto 2030 y vuelve a sembrar dudas sobre el futuro de las ayudas al coche eléctrico.

Coches eléctricos y ayudas en España

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La transición hacia el vehículo eléctrico en España acaba de chocar, una vez más, con la realidad política. El Pleno del Congreso ha rechazado el Real Decreto-ley 16/2025, aprobado por el Gobierno el pasado 23 de diciembre, que incluía la prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026 de las deducciones fiscales del 15% en el IRPF para la compra de coches electrificados y para la instalación de infraestructuras de recarga domésticas. El resultado de la votación —171 votos a favor y 178 en contra— no deja lugar a interpretaciones: la medida decae y desaparece del ordenamiento jurídico.

No se trata de una suspensión temporal ni de un aplazamiento técnico. Las deducciones fiscales quedan sin efecto inmediato, lo que supone un cambio sustancial en el marco de incentivos al vehículo eléctrico en España y añade un nuevo episodio de inseguridad normativa a un mercado que ya avanza con dificultades.

Qué significa realmente la caída del decreto

Desde el punto de vista legal y fiscal, la consecuencia es clara: ya no existe ninguna deducción estatal en el IRPF vinculada a la compra de vehículos eléctricos, híbridos enchufables o a la instalación de puntos de recarga. Para el consumidor, esto implica un encarecimiento directo de la operación y, sobre todo, la sensación de que las reglas del juego cambian sin previo aviso.

La medida era especialmente relevante porque actuaba como incentivo transversal, independiente del lugar de residencia o de la capacidad administrativa de cada territorio. Su eliminación deja el proceso de electrificación más expuesto a la fragmentación y a decisiones futuras todavía indefinidas.

El impacto sobre el Plan Auto 2030

La caída del decreto tiene además una lectura estratégica. El Gobierno ha venido señalando el Plan Auto 2030 como el gran marco de transformación del sector de la automoción, con la electrificación como eje central. Sin embargo, lo ocurrido en el Congreso debilita ese relato. No porque el plan desaparezca formalmente, sino porque pierde credibilidad antes incluso de desplegarse plenamente.

Un plan a largo plazo necesita señales claras a corto y medio plazo. Y las deducciones fiscales eran una de esas señales. Su desaparición transmite el mensaje contrario: que no existe una mayoría política suficiente para sostener de forma estable los incentivos al coche eléctrico.

Un mercado atrapado en la incertidumbre

El momento no es casual ni menor. El mercado del vehículo eléctrico en España sigue muy por debajo de los objetivos marcados por la Unión Europea y lejos de los principales países del entorno. Los precios continúan siendo elevados para una parte significativa de los compradores y la decisión de compra depende, en gran medida, de los estímulos públicos.

En este contexto, la eliminación de un incentivo fiscal directo refuerza una dinámica ya conocida: la parálisis de la demanda. El comprador retrasa la decisión, espera nuevos anuncios o directamente descarta la opción eléctrica ante la falta de certezas.

El problema de fondo: la inseguridad regulatoria

Más allá de esta votación concreta, el problema es estructural. La política de ayudas al coche eléctrico en España se ha caracterizado por su volatilidad. Medidas que se anuncian, se prorrogan, se modifican o se eliminan en función del calendario político, sin un marco estable que permita planificar a largo plazo.

Esta inseguridad no solo afecta al consumidor. También impacta en fabricantes, redes comerciales y en la propia industria, que necesita previsibilidad para justificar inversiones, ajustar producción y lanzar nuevos modelos.

Un discurso verde que no se sostiene con hechos

El rechazo del Real Decreto-ley 16/2025 deja al Gobierno en una posición incómoda. El discurso oficial sigue apostando por la descarbonización del transporte y la movilidad sostenible, pero la realidad parlamentaria demuestra que no hay consenso suficiente para sostener ese discurso con medidas concretas y estables.

El resultado es un mensaje contradictorio: se pide al ciudadano que apueste por el coche eléctrico mientras se le retiran incentivos clave y se le obliga a navegar en un entorno normativo cambiante.

Qué cabe esperar a partir de ahora

A corto plazo, el escenario es claro: desaparecen las deducciones fiscales en el IRPF para el coche eléctrico y el Plan Auto 2030 queda debilitado en su fase inicial, con lo que el comprador vuelve a quedarse sin una referencia clara de apoyo.

A medio plazo, todo dependerá de si el Ejecutivo logra articular nuevas medidas con respaldo parlamentario o si opta por reformular el enfoque del Plan Auto 2030. Lo que parece evidente es que sin estabilidad normativa no habrá electrificación masiva, por muy ambicioso que sea el nombre del plan.

La posición de Anfac es clara al respecto: “El mercado de automóviles cerró 2025 con un hito histórico al superar las 245.000 unidades de vehículos electrificados. Este hito se consiguió gracias al esfuerzo de todos los actores, privados y públicos, nacionales y autonómicos, y permitió conseguir una cuota de casi el 18% del total del mercado, acercándonos por primera vez a la media europea.

Las ayudas públicas del plan Moves III, junto con la deducción del 15% del IRPF hasta 3.000 euros por la compra de eléctricos e híbridos enchufables, fueron claves en el impulso de las ventas de estos vehículos con enchufe, sin olvidar el apoyo de los planes de ayuda e incentivos fiscales de algunas CCAA.

Desde el sector consideramos clave que esa aceleración no se vea ahora frenada, y que los ciudadanos tengan una visibilidad clara y estable de los mecanismos de ayuda existentes. Es por ello por lo que desde ANFAC consideramos urgente que sobre la base del consenso se ponga en marcha sin demora el anunciado Plan AUTO+ y se recupere la deducción fiscal en IRPF, ambos con efectos retroactivos a uno de enero. 

Todo ello sin olvidar tampoco que hace casi dos años que no hay ayudas para la descarbonización de las flotas de camiones y autobuses. Un parón ahora en las ventas sería un duro revés para una industria en plena transformación y plenamente comprometida con los objetivos de descarbonización exigidos por la Unión Europea, y un nuevo motivo de desconfianza de los ciudadanos hacia las nuevas tecnologías”.

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La no convalidación del decreto no es un hecho aislado, sino un síntoma. La electrificación del automóvil en España sigue avanzando más por inercia europea que por convicción interna. Y mientras las ayudas sigan dependiendo del vaivén político, el coche eléctrico continuará siendo una opción deseable en el discurso… pero frágil en la realidad del mercado.