Dos de cada tres ciudades españolas siguen sin ZBE tres años después de ser obligatorias
Valencia, Murcia, Gijón, Las Palmas de Gran Canaria o Vitoria encabezan la lista de grandes urbes que aún no han activado las Zonas de Bajas Emisiones. En total, 109 ciudades incumplen la ley mientras Madrid y Barcelona concentran casi todo el mapa de las restricciones al tráfico.

Señal de prohibición de circulación en Zona de Bajas Emisiones (ZBE).
La implantación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), una de las grandes banderas medioambientales del Gobierno, avanza en España con una lentitud que empieza a resultar difícil de justificar. Tres años después de que fueran obligatorias en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes, la realidad es tozuda: dos de cada tres municipios afectados todavía no han activado ningún perímetro con restricciones al tráfico contaminante.
El problema no es menor y afecta tanto a grandes capitales como a ciudades medias. Valencia, Murcia, Gijón, Las Palmas de Gran Canaria o Vitoria —todas ellas con más de 250.000 habitantes— siguen sin una ZBE plenamente operativa, a pesar de que la normativa está en vigor desde 2023. Un retraso que no es anecdótico, sino estructural.
109 ciudades incumplen la normativa de ZBE
Según un estudio elaborado por Bipi, la compañía de suscripción de coches del Grupo Renault, con datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en España hay actualmente 109 ciudades que todavía no cuentan con una Zona de Bajas Emisiones activa. Esta cifra representa el 66% del total de localidades obligadas por ley a implantar estas áreas restringidas.
El informe dibuja un panorama desigual y, en muchos casos, preocupante. De esas 109 ciudades, 89 —el 81,6%— se encuentran en una fase intermedia que el propio Ministerio define como “en trámite”. Es decir, han iniciado algún tipo de procedimiento administrativo, pero todavía no han puesto en marcha las restricciones de forma efectiva.
Más retrasadas aún están las otras 20 ciudades, el 18,3% del total, cuyas ZBE figuran directamente como “pendientes”. En estos casos, ni siquiera existe un desarrollo avanzado del proyecto, lo que aleja cualquier escenario de cumplimiento a corto plazo.
Grandes ciudades, grandes retrasos
El foco suele ponerse en pequeñas y medianas localidades, pero los datos desmontan ese argumento. Algunas de las mayores ciudades del país, con millones de desplazamientos diarios y graves problemas de congestión y contaminación, siguen sin cumplir la ley.
Valencia y Murcia, dos de las capitales más pobladas del arco mediterráneo; Gijón, uno de los principales núcleos urbanos del norte; Las Palmas de Gran Canaria, referencia demográfica en las islas; o Vitoria, capital administrativa del País Vasco, forman parte de ese grupo de grandes urbes que todavía no han activado su ZBE. Su ausencia del mapa de restricciones evidencia que el problema va mucho más allá de la falta de recursos técnicos.
Las ZBE avanzan, pero a paso de tortuga
Frente a este panorama, las ciudades que sí han cumplido con la normativa siguen siendo minoría. A enero de 2026, solo 56 localidades españolas tienen una Zona de Bajas Emisiones en vigor. Entre todas ellas suman una superficie total de 821 kilómetros cuadrados con restricciones al tráfico.
El crecimiento, sin embargo, es claramente insuficiente. A mediados de 2025, la superficie total de ZBE en España era de 739 kilómetros cuadrados. En más de seis meses apenas se han añadido 82 kilómetros cuadrados nuevos, lo que supone un aumento del 11%. Una cifra modesta si se tiene en cuenta el retraso acumulado desde la entrada en vigor de la obligación legal.
Madrid y Barcelona acaparan las restricciones
Otro de los grandes desequilibrios del modelo español de ZBE es su enorme concentración geográfica. Madrid y Barcelona monopolizan prácticamente el mapa de las restricciones al tráfico en España, dejando en evidencia la falta de implantación en el resto del país.
La capital lidera con enorme diferencia. La ZBE de Madrid alcanza los 605 kilómetros cuadrados, lo que supone el 73,7% de toda la superficie con restricciones existente en España. Un dato que refleja tanto la ambición del modelo madrileño como el escaso desarrollo en otras ciudades.
Barcelona ocupa la segunda posición, aunque muy lejos, con 95 kilómetros cuadrados de ZBE, el 11,6% del total nacional. El podio lo cierra Las Rozas de Madrid, con cerca de 24 kilómetros cuadrados, que representan alrededor del 3% de la superficie total de Zonas de Bajas Emisiones.
Un modelo desigual y con muchas incógnitas
Tres años después de que las ZBE fueran obligatorias, España presenta un mapa fragmentado, con grandes ciudades que aún no cumplen la ley, una implantación lenta y un protagonismo casi exclusivo de Madrid y Barcelona. Mientras tanto, millones de conductores siguen sin saber cuándo, cómo y en qué condiciones se aplicarán las restricciones en sus ciudades.
La transición hacia una movilidad más sostenible avanza, sí, pero lo hace de forma desigual y con demasiados retrasos. Y el reloj legal sigue corriendo.