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Mitsubishi ajusta precios en los ASX y Grandis híbridos con el nuevo acabado Motion

La marca japonesa introduce una nueva terminación en los Mitsubishi ASX y Mitsubishi Grandis con motorización híbrida para rebajar el acceso a la etiqueta ECO en un momento clave del mercado.

ASX y Grandis de Mitsubishi

ASX y Grandis de Mitsubishi

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El mercado del automóvil sigue moviéndose hacia fórmulas que permitan equilibrar precio, eficiencia y acceso a las cada vez más relevantes etiquetas medioambientales. En ese contexto, Mitsubishi España ha decidido reforzar su oferta híbrida con la incorporación de un nuevo acabado, denominado Motion, en dos de sus modelos clave: el ASX y el Grandis.

La maniobra tiene un objetivo claro: rebajar el precio de entrada a las versiones híbridas autorrecargables (HEV) y, con ello, facilitar el acceso a la etiqueta ECO de la DGT a un mayor número de clientes. Una estrategia que encaja con la creciente demanda de este tipo de motorizaciones, especialmente en entornos urbanos y periurbanos donde las restricciones al tráfico empiezan a condicionar la decisión de compra.

Precios más competitivos en la gama híbrida

Con la llegada del nuevo acabado Motion, el Mitsubishi ASX 180 HEV pasa a estar disponible desde 26.600 euros, mientras que el Mitsubishi Grandis 180 HEV Motion arranca en 29.400 euros. En ambos casos, estos precios incluyen el descuento comercial de la marca.

La diferencia de posicionamiento entre ambos modelos se mantiene. El ASX compite en el segmento de los SUV compactos, uno de los más disputados del mercado, mientras que el Grandis se sitúa un escalón por encima en tamaño y enfoque, lo que justifica su mayor precio de partida.

A estos argumentos se suma otro elemento que Mitsubishi sigue utilizando como palanca comercial: una garantía de ocho años o 160.000 kilómetros, que además cubre la batería de tracción. En un contexto donde la durabilidad de los sistemas electrificados sigue siendo una preocupación para parte del público, este tipo de cobertura busca reforzar la confianza del comprador.

Un sistema híbrido conocido, ahora más accesible

Tanto el ASX como el Grandis comparten la misma arquitectura híbrida, una solución que combina un motor térmico con dos motores eléctricos y una batería de pequeña capacidad, orientada a maximizar la eficiencia sin necesidad de recarga externa.

El sistema ofrece una potencia combinada de 116 kW (160 CV) y se estructura en torno a seis elementos principales: un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1,8 litros atmosférico, un motor eléctrico principal, un segundo motor eléctrico de apoyo, una batería de iones de litio de 1,4 kWh, una electrónica de potencia y una transmisión automática multimodo.

Desde el punto de vista técnico, no hay novedades respecto a lo ya conocido en esta mecánica. El cambio está en el posicionamiento comercial. Mitsubishi no introduce una nueva tecnología, sino que hace más accesible una ya existente, lo que suele ser una fórmula eficaz en mercados sensibles al precio como el español.

Hasta un 80% de conducción urbana en eléctrico… con matices

Uno de los argumentos habituales en este tipo de sistemas híbridos es la capacidad de circular en modo eléctrico durante buena parte de los trayectos urbanos. Según la marca, estos modelos pueden alcanzar hasta un 80% de conducción en eléctrico en ciudad.

Conviene, no obstante, interpretar este dato con cautela. Ese porcentaje depende en gran medida de factores como el tipo de recorrido, el estilo de conducción o las condiciones del tráfico. En situaciones reales, la presencia del motor térmico sigue siendo habitual, aunque el sistema sí permite reducir consumos, emisiones y ruido, especialmente en circulación urbana densa.

El funcionamiento del sistema se apoya en una gestión inteligente de la energía, que prioriza el uso eléctrico a baja velocidad y recupera energía durante las fases de frenado y deceleración. Esa energía se almacena en la batería para su uso posterior, sin intervención del usuario.

Equipamiento completo pese a ser el acabado de acceso

Uno de los puntos más relevantes del acabado Motion es que, pese a su posicionamiento como versión de acceso dentro de la gama híbrida, no renuncia a un nivel de equipamiento elevado.

Incluye un sistema de infoentretenimiento con pantalla de 10,4 pulgadas, cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas, faros full LED, retrovisores calefactables y cámara de visión trasera con sensores de aparcamiento.

En materia de seguridad y asistentes a la conducción, incorpora un paquete bastante completo que incluye sistemas como la mitigación de colisión frontal, frenado multicolisión, alerta y mantenimiento de carril, control de crucero con limitador, monitorización de la atención del conductor y cambio automático de luces de carretera.

En este sentido, Mitsubishi sigue la tendencia del mercado: incluso las versiones de acceso deben ofrecer un equipamiento competitivo para resultar atractivas frente a rivales que han elevado mucho el listón en los últimos años.

Un movimiento alineado con el momento del mercado

La introducción del acabado Motion en la gama híbrida de Mitsubishi responde a una lógica clara. El mercado español está experimentando una transición progresiva hacia la electrificación, pero todavía con una fuerte resistencia al vehículo 100% eléctrico por precio, infraestructura o hábitos de uso.

En ese escenario, los híbridos autorrecargables se han consolidado como una solución intermedia especialmente valorada. Ofrecen etiqueta ECO, reducen consumos en ciudad y no obligan a modificar rutinas de recarga.

Lo que hace Mitsubishi con esta actualización es reforzar su posición en ese terreno, ajustando el precio de entrada sin modificar el producto técnico. Una estrategia que busca volumen más que innovación.

En definitiva, el lanzamiento del acabado Motion no introduce cambios técnicos en los modelos, pero sí altera su posicionamiento en el mercado. Y en un momento en el que el precio sigue siendo uno de los principales factores de decisión, esa variable puede resultar determinante.

El reto para Mitsubishi será mantener el equilibrio entre competitividad y margen en un segmento cada vez más presionado. Porque si algo está claro es que la batalla por el cliente híbrido no se juega solo en la eficiencia, sino también —y cada vez más— en el precio de acceso.

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