ESdiario

seguridad vial

Europa endurece la lucha contra las drogas al volante

La conducción bajo los efectos de drogas sigue siendo una de las principales amenazas para la seguridad vial en Europa. En España, uno de cada seis conductores fallecidos en accidente de tráfico da positivo en drogas distintas del alcohol, especialmente cocaína y cannabis.

Uno de cada seis conductores fallecidos en accidente de tráfico da positivo en drogas distintas del alcohol.

Uno de cada seis conductores fallecidos en accidente de tráfico da positivo en drogas distintas del alcohol.

Marco Antonio Martín
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Ante esta realidad, expertos e instituciones han elaborado una hoja de ruta con medidas concretas que buscan reforzar la prevención, el control y la rehabilitación. Un informe impulsado por Fundación Mapfre y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) plantea 23 medidas para reducir la siniestralidad asociada al consumo de drogas en carretera.

El documento fue presentado durante un seminario internacional que reunió a especialistas, autoridades y víctimas, y que puso de relieve la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva integral. Los efectos de las drogas -como la somnolencia, la pérdida de coordinación o la disminución de la atención- convierten al conductor en un riesgo directo para todos los usuarios de la vía.

Radiografía preocupante en España

Los datos evidencian la magnitud del problema. Según el Instituto Nacional de Toxicología, el 16,4% de los conductores fallecidos en accidentes presenta drogas en el organismo. En peatones, la cifra alcanza el 11%, con el cannabis como sustancia más frecuente. Además, en 2024 se realizaron más de 122.000 controles, reflejando un incremento significativo en la vigilancia.

Es necesario incrementar los controles de alta visibilidad a pie de carretera y de calle combinando test de saliva con test de confirmación en laboratorio.

Es necesario incrementar los controles de alta visibilidad a pie de carretera y de calle combinando test de saliva con test de confirmación en laboratorio.

El seminario también destacó factores como la normalización social del consumo, el aumento de la cocaína en conductores de mayor edad y la presión sobre los servicios sanitarios. Todo ello refuerza la necesidad de campañas educativas y formación específica para los agentes de tráfico.

Medidas clave para reducir la siniestralidad

La hoja de ruta presentada propone un enfoque estructurado en tres ejes: control, prevención y rehabilitación. Entre las medidas destacan la implantación de tolerancia cero al consumo de drogas al volante, el refuerzo de controles aleatorios de saliva y el uso de inteligencia de riesgo para concentrar inspecciones en momentos y lugares críticos.

También se plantea la obligatoriedad de programas de rehabilitación para conductores reincidentes, así como la incorporación de la justicia restaurativa para reducir la repetición de conductas peligrosas. La coordinación entre administraciones y sectores -incluidos ocio, transporte y sanidad- se considera esencial para lograr resultados efectivos.

Experiencias europeas y coordinación

El encuentro permitió conocer estrategias de otros países. Finlandia ha incrementado el uso de pruebas toxicológicas, Italia ha registrado un aumento de casos recientes, Portugal apuesta por controles estrictos y Francia ha endurecido sanciones ante el alto porcentaje de accidentes vinculados a sustancias.

Estas experiencias coinciden en la necesidad de combinar legislación, tecnología y concienciación social. Los expertos subrayan que no basta con sancionar: es imprescindible modificar la percepción del riesgo y promover cambios de comportamiento a largo plazo.

Entre las propuestas también figura el desarrollo de campañas dirigidas a jóvenes, el uso de microinfluencers para generar impacto local y la mejora de los sistemas de detección en carretera. Asimismo, se plantea reforzar la colaboración entre autoridades sanitarias y de tráfico para controlar el uso de medicamentos incompatibles con la conducción.

En definitiva, la iniciativa liderada por Fundación Mapfre y el ETSC busca transformar la lucha contra la conducción bajo los efectos de drogas en una estrategia más eficaz y coordinada. Con medidas concretas y una visión integral, el objetivo es claro: reducir la siniestralidad y avanzar hacia una movilidad más segura en toda Europa.

El reto, sin embargo, sigue siendo complejo. Cambiar hábitos, reforzar controles y mejorar la educación vial requerirá tiempo, recursos y compromiso político. Pero los expertos coinciden en que actuar con decisión es imprescindible para evitar tragedias evitables y proteger vidas en las carreteras europeas actuales.

tracking