La electrificación avanza, pero España sigue teniendo una gran asignatura pendiente: renovar un parque de más de 14 años de media

Las matriculaciones dibujan un mercado cada vez más electrificado, pero las estadísticas esconden una realidad mucho menos optimista. Mientras uno de cada cuatro coches nuevos ya incorpora un sistema de propulsión enchufable y tres de cada cuatro utilizan tecnologías alternativas, millones de vehículos antiguos continúan circulando por las carreteras españolas. La transición energética avanza en los concesionarios, aunque mucho más lentamente en las calles.

Coches en España

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Las cifras de julio son difíciles de discutir. El 75% de los turismos vendidos ya corresponden a tecnologías alternativas: eléctricos, híbridos enchufables, híbridos convencionales o vehículos de gas. Hace apenas cinco años este escenario parecía lejano.

Sin embargo, existe un dato mucho más relevante para medir el impacto medioambiental del automóvil: la edad media del parque móvil español, una de las más elevadas de Europa y ya por encima de los 14 años.

Eso significa que cada coche nuevo sustituye con demasiada frecuencia a otro relativamente moderno, mientras miles de vehículos diésel y gasolina con dos décadas de antigüedad siguen circulando diariamente.

El gran debate que deja el Plan Auto+

La publicación de las bases del Plan Auto+ aporta certidumbre al mercado y probablemente permitirá mantener el crecimiento de los eléctricos durante los próximos meses.

Sin embargo, el programa ha reabierto un debate que el sector lleva años planteando. A diferencia de anteriores planes, el achatarramiento deja de ser un requisito obligatorio para acceder a las ayudas.

Desde el punto de vista comercial, la medida facilita el acceso al incentivo y amplía el número potencial de compradores. 

Pero desde una perspectiva ambiental, el efecto puede ser menos eficiente. Si no salen de circulación los vehículos más contaminantes, la reducción real de emisiones será mucho más lenta de lo que indican las cifras de matriculaciones.

No es casualidad que GANVAM haya vuelto a reclamar un auténtico plan nacional de renovación del parque contemplado en la Ley de Movilidad Sostenible.

Europa aprieta y España acelera... pero sigue por detrás

Los datos muestran que España está recortando distancia respecto a los mercados europeos más avanzados en electrificación.

La combinación de una mayor oferta de modelos, la intensa competencia entre fabricantes —especialmente con la irrupción de marcas chinas— y el descenso del precio medio de acceso está favoreciendo que cada vez más compradores se planteen un vehículo enchufable.

No obstante, el mercado español continúa por detrás de países como Alemania, Países Bajos o los países nórdicos, donde la electrificación está mucho más consolidada y cuenta con una infraestructura de recarga más desarrollada y estable.

Más competencia, mejores precios... y un consumidor que decide

La verdadera revolución quizá no sea tecnológica, sino comercial. Nunca antes habían coincidido tantos fabricantes luchando por el mismo cliente.

Marcas europeas, asiáticas y chinas compiten en prácticamente todos los segmentos con campañas muy agresivas, financiación subvencionada y descuentos que hace apenas dos años eran impensables.

Ese contexto explica buena parte del crecimiento de las matriculaciones y también el avance de la electrificación.

El comprador dispone hoy de más opciones que nunca y comienza a percibir que un vehículo electrificado ya no es un producto reservado para una minoría.

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La incógnita es si esta tendencia seguirá siendo igual de sólida cuando desaparezca el efecto de los incentivos públicos. Ahí se comprobará si el mercado español ha completado realmente su transición o si todavía necesita el apoyo de las administraciones para mantener el ritmo de crecimiento.