ESdiario

El Cupra Raval encuentra su versión más redonda con el Endurance

La nueva versión del eléctrico fabricado en Martorell combina 210 CV, 446 kilómetros de autonomía y una puesta a punto que mantiene intacto el carácter que la marca española ha querido imprimir a su modelo más importantepara demostrar que puede jugar en otra liga.

Cupra Raval Endurance

Cupra Raval Endurance

Borja Fadón
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El Cupra Raval tenía desde el principio una responsabilidad que iba bastante más allá de convertirse en un nuevo modelo de la marca. Es uno de los coches sobre los que se está construyendo la transformación de Martorell y uno de los proyectos que mejor representan el cambio que está viviendo la industria española del automóvil.

Pero una vez que el coche llega a las calles, toda esa historia industrial queda en segundo plano y lo que importa es si el producto está a la altura. Después de haber probado las primeras versiones, el nuevo Raval Endurance aporta una respuesta especialmente interesante porque reúne buena parte de las cualidades del modelo y las lleva hacia una configuración mucho más utilizable.

La receta parte de un motor eléctrico de 210 CV, con 290 Nm de par y una batería de 52 kWh netos. Con estos ingredientes alcanza los 100 km/h desde parado en 7,1 segundos y puede llegar a 160 km/h, pero probablemente sea más importante la autonomía homologada de hasta 446 kilómetros.

El Endurance no busca convertirse en la versión más radical de la gama, sino encontrar ese punto en el que el rendimiento deja de estar reñido con el uso cotidiano.

El carácter sigue estando ahí

Cupra tenía un problema interesante con el Raval. Si quería que el coche fuese reconocible no podía limitarse a ofrecer un pequeño eléctrico eficiente y práctico, pero tampoco podía convertir toda la gama en una sucesión de versiones deportivas poco razonables para el uso diario. El Endurance resuelve buena parte de esa cuestión porque mantiene una potencia considerable sin necesidad de llevar el planteamiento hasta el extremo de los VZ.

Los 210 CV son más que suficientes para que el coche responda con contundencia en cualquier situación habitual. El par llega de forma inmediata, como es habitual en los eléctricos, y el Raval aprovecha además unas dimensiones muy contenidas para transmitir una sensación de agilidad que no depende únicamente de la potencia disponible.

Ahí entra uno de los aspectos en los que Cupra ha trabajado especialmente. El Endurance no es simplemente un Raval al que se le ha instalado un motor potente. La dirección, las suspensiones y la puesta a punto general mantienen una orientación claramente dinámica, algo que se aprecia especialmente cuando la carretera empieza a encadenar curvas. El coche cambia de apoyo con facilidad y permite aprovechar sus prestaciones sin necesidad de buscar velocidades elevadas.

Es una característica que diferencia al Raval de buena parte de los eléctricos urbanos que están llegando al mercado. Muchos de ellos concentran su propuesta en el diseño, la eficiencia, la tecnología o el precio. Cupra ha querido añadir otra variable, la de un comportamiento que invite a conducir.

Raval Endurance en Proaza

Raval Endurance en Proaza

446 kilómetros que amplían el escenario

La otra gran aportación del Endurance está en la batería. Los 52 kWh netos permiten alcanzar hasta 446 kilómetros de autonomía WLTP, una cifra que cambia bastante la percepción del coche porque permite plantear su utilización más allá del recorrido urbano para el que, por tamaño, podría parecer destinado.

No significa que el Raval deje de ser un coche especialmente apropiado para la ciudad. Sus poco más de cuatro metros siguen siendo una ventaja cuando toca moverse entre tráfico, buscar aparcamiento o circular por calles estrechas. La diferencia es que ahora esa condición de urbano no determina el uso que se puede hacer de él.

La recarga rápida alcanza los 105 kW y permite pasar del 10 al 80% en unos 24 minutos en las condiciones adecuadas. Es una cifra que, combinada con la autonomía disponible, permite afrontar desplazamientos más largos con una planificación similar a la que ya estamos acostumbrados a hacer con otros eléctricos de mayor tamaño.

Y aquí es donde el Endurance empieza a tener sentido como versión independiente dentro de la gama. No intenta competir con el VZ en prestaciones puras, sino ofrecer una combinación que probablemente resulte más atractiva para quien quiere conservar el carácter del Raval sin que la autonomía o el uso diario condicionen la elección.

Interior del Cupra Raval

Interior del Cupra Raval

Un coche pequeño que no obliga a conducir como en un urbano

El tamaño es precisamente uno de los elementos que mejor se aprovechan al volante. El Raval es un coche compacto, pero la posición de conducción, el tarado del chasis y la respuesta del motor hacen que no transmita esa sensación de coche limitado a la ciudad.

La dirección tiene suficiente peso y precisión para que el conductor pueda colocar el coche con facilidad y el conjunto responde de manera rápida a los cambios de trayectoria. En una carretera secundaria es donde probablemente se entiende mejor qué ha querido hacer CUPRA con este modelo, porque las dimensiones juegan a favor y los 210 CV permiten mantener un ritmo elevado sin necesidad de recurrir constantemente a toda la capacidad del motor.

La suspensión también tiene que encontrar un equilibrio complicado. El Raval necesita ser cómodo para utilizarlo a diario, pero no puede perder la conexión con el conductor que se espera de un CUPRA. El Endurance consigue acercarse bastante a ese punto intermedio y, sobre todo, no transmite la sensación de que la versión con mayor autonomía sea simplemente una alternativa menos ambiciosa.

Eso es importante porque el Raval ha nacido con una personalidad muy definida. El Endurance no la cambia, sino que la hace más fácil de aprovechar.

Cupra Raval

Cupra Raval

La versión que mejor explica el Raval

Hasta ahora, cada versión del Raval podía interpretarse desde una perspectiva diferente. Las variantes más deportivas permiten comprobar hasta dónde puede llegar el pequeño CUPRA en términos de prestaciones, mientras que las versiones más accesibles acercan el modelo a un público que busca fundamentalmente un eléctrico compacto.

El Endurance ocupa un espacio distinto porque reúne buena parte de esas dos propuestas. Tiene potencia suficiente para mantener la identidad de la marca, una autonomía que permite utilizarlo con mucha más libertad y unas dimensiones que siguen siendo una de sus grandes ventajas.

Por eso probablemente sea la versión que mejor explica qué quiere ser el Raval. No pretende convertirse en un deportivo disfrazado de urbano ni en un eléctrico racional que utiliza el diseño de CUPRA como único argumento. Busca que ambas cosas funcionen al mismo tiempo.

Y eso es especialmente relevante para un modelo que tiene por delante la tarea de demostrar que la industria española puede fabricar algo más que coches eléctricos competitivos en precio. El Raval se produce en Martorell y forma parte de una transformación industrial de enorme importancia para Volkswagen y para España, pero esa historia solo tiene recorrido si el coche consigue convencer al conductor.

El Endurance aporta precisamente una de las configuraciones que más fácil puede hacerlo. Sus 210 CV no son una cifra destinada únicamente a llamar la atención, igual que los 446 kilómetros de autonomía no son solo un dato para la ficha técnica. Juntos permiten que el Raval mantenga el carácter que ha definido al modelo desde su lanzamiento y, al mismo tiempo, sea una alternativa mucho más completa para quien necesita utilizarlo todos los días.

En una categoría que va a crecer mucho durante los próximos años, esa combinación puede terminar siendo uno de los principales argumentos del Raval. CUPRA ha conseguido mantener en poco más de cuatro metros una propuesta que hasta hace poco parecía difícil de encajar en un urbano eléctrico: tamaño contenido, autonomía suficiente, tecnología y un comportamiento capaz de aportar algo más que eficiencia. El Endurance es, probablemente, el punto en el que todas esas características encuentran su mejor equilibrio.

tracking