23 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Valencia protagoniza un pelotazo urbanístico internacional

Dos niñas tratan de salvar la reserva natural de su pueblo

| Redacción Valencia Municipios

Valencia ha vuelto a salir a la palestra internacional a causa de un pelotazo urbanístico. Afortunadamente, en esta ocasión solo se trata de un videojuego que ha escogido un municipio valenciano para desarrollar su trama.

Se trata de “Alba: a Wildlife adventure”, del estudio londinense UsTwo que llegará el 9 de junio a las consolas. El director del juego es David Fernández, un diseñador y animador valenciano afincado en Londres.

Así, en un escenario inspirado el litoral mediterráneo, el juego sigue a Alba, una niña fascinada por la naturaleza que vive el verano con sus abuelos en el pueblo de Secarral. La niña pasa las vacaciones jugando con su amiga Inés, identificando animales con su teléfono móvil y recogiendo la basura abandonada en las zonas verdes, cuando el alcalde anuncia su plan para levantar el hotel en una reserva natural. Entonces, Alba e Inés deciden impedirlo.

El videojuego, que ya lleva unos meses publicado en la plataforma Steam y también está en Apple Arcade, saldrá para Play Station, Nintendo Switch y Xbox.

En una entrevista con Europa Press, Fernández ha explicado que Keatch y él comenzaron a diseñar los primeros bocetos pensando en el paisaje tradicional, como el "bar de la esquina, las terrazas o el paseo marítimo". Al ver los esbozos, el resto de su equipo les animó a dar el paso, ya que consideraban que era un paisaje "genuino y novedoso".

Pese a que la protagonista es una niña, el juego no tiene vocación de dirigirse al ámbito educativo. "No queríamos ser un juego educativo, ya que a la gente le tira para atrás. Es un juego normal y corriente para un público mayoritario", ha explicado y ha incidido en rechazar el "sambenito" de ser un juego educativo.

Así, si bien no se han puesto en contacto con ningún colegio para presentar el videojuego, sí ha apuntado que uno de los objetivos es transmitirle a los niños que la naturaleza "no es exótica", sino que nos rodea. Además, buscan concienciar sobre el elemento conservacionista de la trama con acciones como recoger la basura o tener una comunidad involucrada con el medio ambiente.

Un árbol por cada descarga

El juego tiene una importante vertiente ecológica más allá de la trama: están colaborando con la ONG Ecology, que planta un árbol en Madagascar por cada copia descargada. Desde diciembre, llevan ya 650.000 árboles plantados, y quieren alcanzar un millón. Según Fernández, no querían que el mensaje ecologista del juego "se quedara en un mensaje".