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Interior forzó el posado de cuatro tenientes generales con Gámez tras su cese

El jefe de Prensa de Marlaska, que no ha dado su versión, les indicó que era deseo expreso del ministro

María Gámez anunciando su dimisión.

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El jefe de Prensa de Interior (Daniel Campos) no sólo organizó que cuatro tenientes generales posaran detrás de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, el día que dimitía por la imputación de su marido. Les hizo saber, ante las reticencias de los mandos, según fuentes conocedoras de tal charla, que era un deseo expreso del ministro del Interior, Fernando Grande- Marlaska.

Prueba de que el acto había pasado de privado a institucional, es que el atrezzo ideado por la cúpula de Interior y verbalizado por Campos exigía que vistieran con su uniforme de ceremonias, con todas sus insignias y medallas, y no con el uniforme de faena que visten habitualmente.

Y, los mandos, que sabían por los ceses de sus compañeros Diego Pérez de los Cobos o Manuel Sánchez Corbi el precio de perder la confianza de Marlaska, accedieron de mala gana, según su versión interna.

El mensaje que les vendía Campos era que se trataba de dar una imagen de unidad frente al cese. La aún directora de la Guardia Civil, sin embargo, les había anticipado minutos antes que pretendía dar un discurso personal para anunciar su dimisión. Esto contradecía tal decorado institucional para comunicar su decisión de dejar el cargo tras ser imputado su marido por un asunto de corrupción.

La sorpresa de los mandos que habían sido invitados intempestivamente a una reunión con Gámez esa mañana fue mayúscula, según su versión interna, cuando vieron que protocolo había puesto dos banderas, la española y la comunitaria, y un atril para tal “discurso personal” por un asunto de presunta corrupción marital.

Y, prueba de que el acto había pasado de privado a institucional, es que el atrezzo ideado por la cúpula de Interior y verbalizado por Campos exigía que vistieran su uniforme de ceremonias, con todas sus insignias y medallas, no el uniforme de faena que visten habitualmente y portaban cuando se entrevistaron con Gámez.

Un teniente general escucha el discurso de Gámez, en el que anunció su dimisión.

Los cuatro tenientes generales cambiaron su vestuario. Asumieron de mala gana el guión de Interior, según su versión interna. En sus respectivos despachos de la dirección de la Guardia Civil colgaron su uniforme de diario y se enfundaron el de las grandes ocasiones, con todo su medallero.

Y así posaron los tenientes generales Antonio Espejo (Mando de Apoyo), Manuel Llamas (Personal), Pablo Salas (Director Adjunto Operativo) y Félix Blázquez (Operaciones Especiales). Un quinto mando (Juan Luis Pérez, Fronteras) se libró porque estaba de viaje.

La sorpresa de los mandos que habían sido invitados intempestivamente a una reunión con Gámez esa mañana fue mayúscula, según su versión interna, cuando vieron que protocolo había puesto dos banderas, la española y la comunitaria, y un atril para tal “discurso personal” por un asunto de presunta corrupción marital.

Los mandos deseaban situarse fuera del escenario durante el discurso de Gámez, pero Campos les dejó claro el guión: tenían que ponerse detrás de la directora durante el acto, según su versión interna. Así lo quería el ministro, les hizo saber, para dar una imagen de arropamiento institucional a la dimisionaria.

Y como consecuencia, se plantaron los cuatro tenientes generales tras la esposa del presunto corrupto. Una imagen poco habitual en la historia de la Guardia Civil. Nunca hubo foto institucional para sus cargos salpicados, directa o indirectamente, por la corrupción. No la tuvo Roldán cuando cesó.

Tampoco es válido el argumento sanchista de que los sospechosos fondos percibidos por Juan Carlos Martínez Martínez, esposo de la ex directora general de la Guardia Civil, sólo le salpican a él. La infanta Cristina se benefició de los negocios turbios de su marido. Tuvo que testificar. Alegó ignorancia en sede judicial. Ese escenario no es descartable para Gámez. Pero es un tribunal el que deberá condenarla o exonerarla, no una fila de tenientes generales.

Un mail sin respuesta

La cúpula de la Guardia Civil no quería evitar la foto por considerarla culpable, pero tampoco deseaba avalar su inocencia o martirio. Sufre un proceso judicial familiar que arranca un año después de asumir el mando de la Guardia Civil. Esto genera un poderoso conflicto: la policía de Marlaska investiga la trama familiar de su directora de la Guardia Civil. Alega que dimite para defender a su familia y a la Guardia Civil, pero tuvo dos años para hacerlo antes de que estallara el escándalo.

Este diario hace 24 horas envió un email a Daniel Campos, que no ha sido respondido, con las siguientes preguntas. “Quería verificar con Daniel Campos la siguiente versión. El día del cese de Gámez, Campos designó cuál había de ser la escenografía: los tenientes generales debían posar detrás de la dimisionaria. Les indicó que era el deseo expreso del ministro para arropar la decisión de la dimisionaria”.

“En caso de refutar tal versión, les ruego que me informen, si no fue Campos a sugerencia del ministro, quién ideó tal escenario. ¿Gámez o los tenientes generales? Obviamente, no fue un gesto espontáneo: atril, convocatoria de medios, etc. Por tanto, alguien de Interior designó tal escenografía. ¿Campos por sugerencia del ministro? ¿Por iniciativa propia? ¿Un cargo distinto? ¿Quién? Porque, en todo caso, los mandos se desmarcan, según las fuentes contrastadas. Y señalan al presunto guionista: Campos”.

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