Ábalos contraataca y critica a Sánchez... en privado
Tras superar una “pájara”, está más fuerte que nunca, convencido de que no se aportarán pruebas para condenarle por corrupción
Pedro Sánchez junto a José Luis Ábalos, en una imagen de archivo
Ni el día de Reyes ha parado de responder a la causa judicial que condiciona su día a día, y ante la que quiere responder sin zafarse, porque está convencido de que no va a ser posible una condena -llegado el momento procesal oportuno-, al no poder aportarse pruebas fehacientes.
La posición de José Luis Ábalos, el hombre de confianza de Pedro Sánchez desde su 'regreso triunfal' en 2017, es firme, y su moral -que hace unos meses se encontraba bajo mínimos- ha remontado; y -según su entorno- va a pelear partido a partido, sin manchar, si no fuera cuestión "de vida o muerte", el nombre del Presidente del Gobierno.
El 13 de enero, Ábalos presentará por escrito, ante la Comisión del Estatuto del Diputado, las alegaciones a la solicitud del suplicatorio del Supremo, que aprecia “indicios de cuatro delitos: integración en organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación”.
Según su entorno, está más entero y tranquilo que nunca, aunque tiene problemas económicos, agravados dado el coste sobrevenido de su defensa jurídica, cuya estrategia comparte y considera acertada.
Aunque tiene buenos amigos entre el gremio periodístico, Ábalos ha puesto el foco en el papel de los medios de comunicación en su descrédito actual. De ahí que en plena semana de Reyes haya solicitado al Tribunal Supremo que investigue la filtración de los videos de su declaración, la de su ex asesor Koldo García y la del conseguidor Víctor de Aldama.
Ábalos quiere destacar el 'juicio paralelo' que están propiciando las filtraciones, y se queja -por comparación con el Caso González Amador- de la reacción del Supremo investigando al Fiscal General del Estado por filtrar.
Quejas al PSOE... y al presidente del Gobierno
Pero las quejas de Ábalos no solo se dirigen hacia el TS o determinados Medios, también afectan al PSOE y, particularmente, al Presidente del Gobierno. Se pregunta por qué Sánchez no le pidió personalmente que se apartara, en lugar de inducir una investigación interna en el Ministerio de Transportes, que -opina- ha dado los principales argumentos jurídicos para su imputación.
También considera que el PSOE no ha defendido su inocencia, mientras se emplea con todos sus recursos para defender la honorabilidad de Begoña Gómez, esposa del Presidente del Gobierno. Para Ábalos, aseguran personas de su confianza, no es suficiente con que Santos Cerdán -su sucesor en la Ejecutiva de Ferraz- haya dicho que cree en su inocencia; espera que Pedro Sánchez se implique y no contribuya con su silencio a lo que considera "una cacería" a su persona.
Sin que ello suponga una amenaza implícita, su entorno destaca periódicamente que el contenido de determinadas comunicaciones, vía whatsapp, entre Sánchez y Ábalos, sería '"letal" para el Presidente del Gobierno.
Si, por el momento, Ábalos cuida la imagen de su antiguo jefe y amigo, Pedro Sánchez, tampoco cree llegado el momento de derivar responsabilidades a Koldo García. La tesis que se traslada off the record desde personas muy próximas a Ábalos es que Koldo aparecía en todas las esferas como la persona de “máxima confianza” del Ministro, al punto de interpretarse que actuaba de correveidile del mismísimo Ábalos.
El todopoderoso ministro y “número tres” del PSOE es un vértice del triángulo, junto a Santos Cerdán (su persona de confianza en Ferraz desde que fue elegido Secretario de Organización) y Koldo García, con el que no tenía relación hasta que el “aparato” se lo recomendó como persona de confianza, “para todo”.
Ábalos está convencido de que en la peor hipótesis, su “caso” pasaría a engrosar la lista de sentencias que han rehabilitado a políticos como Demetrio Madrid o Francisco Camps, después de un largo calvario por acusaciones de corrupción.