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Sánchez prepara unos nuevos Presupuestos Generales del Estado con más impuestos

El incremento del gasto en Defensa se compensaría con más endeudamiento, aumento de la presión fiscal a empresas y particulares y mutualización de la deuda, sin tocar el gasto social

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta María Jesús Montero

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta María Jesús MonteroEDUARDO PARRA

Ricardo Martín
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Cuando Junts había decidido poner la alfombra roja al Gobierno para aprobar el proyecto de PGE de Maria Jesús Montero, todo se ha venido abajo. En el Gabinete del Presidente ya se incluye como eje fundamental de la nueva geoestrategia de España en Europa los Presupuestos del Estado 2025.

“De lo escrito, nada”, ha sido el mensaje del círculo más cercano al Presidente cuando los partidos que sostienen la Legislatura han preguntado: "¿y ahora, qué?". Ahora, parece obvio, toca rehacer los Presupuestos del Estado 2025 desde sus cimientos.

A los partidos a la izquierda del PSOE, particularmente Sumar y Podemos, el mensaje del Ejecutivo es que Sánchez no está dispuesto a pasar a la Historia de España como el Presidente que cambió “cañones por mantequilla”; es decir, pueden introducirse “retoques” en las grandes partidas del gasto social, pero no entrar a “cuchillo”.

Preparando su epílogo

Pedro Sánchez, que ya estaba preparando su epílogo en la perspectiva de 2026-2027 como el presidente más “social” de la Historia de España, no está dispuesto a retractarse y que los escolares del futuro lean en los libros de Historia que “Pedro Sánchez se vió ogligado a enmendar sus políticas por los compromisos militaristas de España tras la agresión de Rusia a Ucrania”.

Por supuesto que Sánchez se volcará en alcanzar el 2 por ciento del PIB en gasto de Defensa antes de 2029, lo que supondrá un esfuerzo mayúsculo y que se rompan las costuras de los ingresos que perciben las Administraciones Públicas españolas; además de las aportaciones comunitarias si finalmente se “mutualiza” la Deuda de los miembros de la UE y se redirigen los Programas de estímulo (como Next Generation) hacia los gastos de Defensa.

La estrategia

Sánchez va a hacer el “simulacro” de contar con el PP para que le acompañe en el trámite parlamentario del incremento del gasto en Defensa, pero –en realidad- el escenario en el que trabaja el Presidente es lograr que sus socios “entren por el aro” de los nuevos Presupuestos Generales del Estado cuyas líneas ya se están esbozando.

La apuesta política del Presidente es poner en evidencia que el PP, ni siquiera en estas circunstancias excepcionales, arrima el hombro, Es demasiado tentador para el socialista aparecer ante la opinión pública como uno de los “hombres fuertes” de Europa, que está reconfigurando la nueva arquitectura europea, una potencia emergente como se insistirá en la narrativa del Gobierno en las próximas semanas.

Sánchez se comprometerá con sus socios de izquierda –ERC, Bildu, Podemos y Sumar- a que el grueso del “gasto social” no se tocará; que las partidas que ya se están negociando con María Jesús Montero permanecerán inalterables.

El caso Junts

Por lo que respecta a Junts, la “hoja de ruta” ya está definida y negociada. Tras el “gran tema” de la Inmigración, que era la llave para avanzar en la Legislatura, Junts ha hecho públicas sus condiciones para aprobarle a Sánchez los Presupuestos: amnistía, financiación de “menor cuantía” y la aprobación del catalán como “lengua europea”.

El regreso de Fundación “la Caixa” y Criteria a su sede histórica en Barcelona forma parte de una gran operación de la burguesía y la gran empresa catalana para recomponer la derecha “catalanista”, sacándola de la pesadilla independentista.

Cabe pensar que a los grandes empresarios, a las entidades financieras... y obviamente a la industria catalana- le sienta magníficamente el rearme europeo. Dado que Sánchez -inevitablemente- va a ejercer de “lobbista” en Bruselas y Estrasburgo a favor de los intereses de España, es indudable que el tejido empresarial de Cataluña jugará con la “camiseta” del actual Gobierno.

Nuevos impuestos

La ministra de Hacienda parece sobrevivir en su puesto ante el nuevo escenario, o quizás Sánchez vea la oportunidad de refrescar el Ejecutivo precisamente en esta coyuntura “histórica”. En tal caso, no sólo sería removida María Jesús Montero si no que la crisis afectaría a varias carteras ministeriales.

¿Y de dónde sacará Sánchez los miles de millones necesarios para la militarización de España?. La duda ofende: ¡¡de nuevos impuestos...¡¡

Los que se nieguen a contribuir tendrán que contratar una buena Agencia de Comunicación que les haga un argumentario creíble, porque será dificil ir a contrapelo del discurso “europeista”, en el que Sánchez querrá anclarse.

Las administraciones regionales –como Madrid- que quieran insistir en las rebajas fiscales lo tendrán más complicado. Las grandes empresas (Energéticas, Banca, Seguros, Construccion...) tampoco tendrán fácil negarse a pagar nuevos impuestos... igual que las rentas de particulares con ingresos superiores a 70.000 euros anuales.

En resumen, la “receta” de Sánchez ya está servida: incremento exponencial de la Deuda con el visto bueno de Bruselas, endeudamiento que pondrá en jaque la prima de riesgo, y subidas de impuestos.

El nuevo borrador de los PGE plasmará el incremento exponencial del gasto en Defensa, el mantenimiento de las partidas “sociales” que corresponden al Estado...junto a una posible congelación del sueldo de los funcionarios y de las ayudas a sectores que se estaban beneficiando de la “transición verde”.

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