presuntos abusos sexuales
La denuncia de un padre coraje forzó la investigación contra el cura de La Moraleja
El relato de un progenitor hizo que la UFAM se pusiera en contacto con otros padres que empezaron a interpretar algunos comportamientos de sus hijos como posibles consecuencias de haber sufrido abusos sexuales presuntamente a manos del religioso.

El colegio Higlands El Encinar de La Moraleja
El colegio Higlands El Encinar de La Moraleja saltó a los medios de comunicación después de que trascendieran las denuncias de seis padres contra el religioso Marcelino de Andrés Núñez, profesor del centro, por presunta agresión sexual contra unas menores. Todo empezó cuando el pasado día 6 de marzo un padre se presentó en las dependencias policiales para denunciar una situación de abuso contra su hija. Fue en la Brigada Provincial de Policía Judicial, Guardia de la Unidad Familiar y Mujer (UFAM) quien aportó, además, una captura de pantalla del perfil de LinkedIn del denunciado. También aportó archivos de audio.
Es este primer denunciante quien habla de otros casos similares al de su hija. Son los agentes del Grupo III de la UFAM los que a tenor de lo denunciando por este padre se ponen en contacto con los otros padres por vía telefónica. Son en estas conversaciones con los agentes de la Policía Nacional cuando los padres hacen un relato que encamina a una realidad que no podían ni intuir aunque habían empezado a ver indicios de algo que no entendían. Muchos aseguraron a los agentes que notaron un cambio en la actitud de sus pequeñas e incluso dolor y picores en las partes íntimas, pero que nunca lo habían relacionado con una situación de abuso.

El padre Marcelino.
En el caso de una de las madres, esta rompió a llorar con la comunicación de la policía al saber que había una denuncia por abuso sexual en el colegio al que asistía su hija. Aseguró que se había dado cuenta de cosas en su hija pero que no estaba segura de que el cambio de actitud de su hija en los últimos dos meses tuviese que ver con esta situación y que su pequeña llegó a decirle "hay algo, pero no te lo puedo contar" y que en algunos días incluso su hija tenía problemas para dormir y llegó un día a pedirle que por favor durmiera con ella.
La madre de otra de las menores, sin embargo, les comunicaba que su hija siempre hablaba bien del padre Marcelino y que incluso le hacía regalos. Por otro lado, sí les aseguró que durante un tiempo la menor presentaba picores en sus partes íntimas, aunque en su momento no le dio importancia. Una visión que, lógicamente, cambió al recibir la llamada de la UFAM.
Otras madre, sin embargo, sí que manifestó que se especulaba sobre el pasado del padre Marcelino y que incluso se hablaba de que había sido expulsado de otros colegios como Everest o Los Fresnos por situaciones similares a las de la denuncia y que incluso ella misma había visto cómo el religioso repartía caramelos a las niñas y les pintaba caras en las manos y los dedos. A pesar de esto nunca denunció, aunque sí que prohibió a su hija coger caramelos y dejarse pintar las manos por él.
Rumores entre las madres
Esta madre en cuestión también quiso que se reflejase en su charla con la UFAM que el padre Marcelino había asistido a campamentos que se realizan en verano. Según ella, hace dos años mientras estaban la madres de varias alumnas del colegio de cena, surgió el tema del padre Marcelino y se habló de presuntos tocamientos y una de las madres refirió que vio como cuando el cura cogía las manos a su hija y ella las retiró rápidamente y que ella, la madre, comenzó a dudar del religioso.
Otra madre contaría que su hija les había hablado de un 'sitio secreto' donde presuntamente ocurrían los hechos. Según la menor en ese sitio "les hacía cosquillas". A pesar de todos indicios y rumores, el miedo y la falta de pruebas hizo que los madres y padres no se decidieran a denunciar. Todo cambió cuando, como se ha relatado, este padre, decidió tomar la iniciativa de denunciar. Las llamadas de los policías hicieron que muchos padres y madres comenzaran a interpretar lo que estaba pasando con otros ojos y se animaran a denunciar. Así empezó un caso que ha escandalizado en La Moraleja y que vuelve a poner el foco sobre el drama de los abusos a menores.