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Yolanda Díaz se convierte en la soga al cuello de Pedro Sánchez

Se aplaza la remodelación del Gobierno mientras Junts se desvincula de la Legislatura

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda DíazEuropa Press

Ricardo Martín
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En una primera lectura, la coalición PSOE-Sumar parece haberse fortalecido tras la resolución de la crisis de las municiones de Israel, asumida personalmente por el Presidente. Teniendo en cuenta que Yolanda Díaz es señalada como el obstáculo principal para una alternativa electoral única de IU, Podemos, Sumar y las “mareas”, la rendición de Sánchez a su vicepresidenta supone ponerse la “soga al cuello”.

El escenario de colisión en el Gobierno a cuenta del incremento presupuestario para Defensa y Seguridad sigue vivo a pesar de la cesión presidencial a Yolanda Díaz; mientras Feijoo amenaza con recrudecer sus críticas a los planes de “rearme” del Ejecutivo, elevando a las instituciones europeas el plan anunciado solemnemente por Sánchez hace pocas semanas.

Las críticas al “belicismo” del PSOE han partido de IU, seguidas -con particular crudeza- por parte de los “poderes fácticos” de Podemos –Irene Montero y Pablo Iglesias-, afanados desde hace meses en una descarada operación de desgaste de Yolanda Díaz.

La guerra en el espacio a la izquierda del PSOE puede llevarse por delante a Pedro Sánchez, máxime cuando el líder socialista parece dispuesto a romper su neutralidad, apoyando a Sumar frente a Podemos o Izquierda Unida; reforzando a Yolanda Díaz a toda costa, en un momento en que se dirime la hegemonía en ese espacio político, a un año de iniciarse el nuevo ciclo político con las autonómicas en Andalucía en 2026.

El perfil de Sumar ha quedado definido como “presionar y acordar”, a diferencia de la línea abiertamente rupturista de Podemos, y el creciente protagonismo de Izquierda Unida, que plantea una mayor presión al Gobierno y avances legislativos en materia “social”, con medidas gubernamentales que no se vinculen a los acuerdos que puedan lograr patronal y sindicatos en el “diálogo social”.

El Presidente Sánchez puede adoptar en cualquier momento una decisión de las suyas, anunciar una crisis de Gobierno que le daría -una vez más- la iniciativa política, obligando al PP a contraprogramar “a toro pasado”.

La reflexión de Sánchez un año después

El próximo martes se cumplirá el año de la amenaza del Presidente Sánchez de hacer saltar por los aires la Legislatura, con una decisión inédita de reflexionar durante 5 dias sobre su continuidad en la presidencia del Gobierno.

El balance de la polémica decisión no ha sido todo lo positivo que anhelaba Sánchez, si bien le ha servido para “cerrar filas” con sus entornos mediáticos, movilizar al electorado más fiel y acelerar la toma de control de empresas estratégicas que están fortaleciendo las posiciones gubernamentales en distintos ámbitos.

Junto al “acoso mediático” a su figura, recordemos que Sánchez denunciaba doce meses atrás los procedimientos judiciales que afectaban a su esposa o su hermano. Los “casos” que preocupaban a Sánchez siguen vivos, pero han ido normalizándose en clave política, sin que hayan alcanzado –de momento- al Presidente del Gobierno.

No cabe duda de que la fecha del 29 de abril podría ser una buena referencia para que Sánchez optara por una remodelación de su Ejecutivo, pero la incertidumbre internacional y el protagonismo del Presidente en los cónclaves previstos para abordar el conflicto en Ucrania y la configuración de una “nueva Europa” hacen improbable que Sánchez impulse una remodelación de su Consejo de Ministros ahora.

El día a día del Gobierno y el calvario en la aprobación de cualquier proyecto legislativo obligarían a Sánchez a usar su potestad de remodelar el Gobierno para “tomar aire”, pero la fortaleza de algunos ministros “políticos”, como Bolaños, Óscar López y Oscar Puente; y la reincorporación de Ángel Víctor Torres a su Departamento son activos suficientes para mantener la tensión mediática que pretende Sánchez.

Marlaska y Maria Jesús Montero serian firmes candidatos a abandonar el Ejecutivo en caso de remodelación, junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que dejaría paso a un ministro más “comprometido”, capaz de sacar rédito mediático al “relato” de un Ejecutivo que ha convertido la Defensa y la Seguridad en eje de la Legislatura.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE 2025) son el elefante en el armario de La Moncloa, abandonados a su suerte a pesar de la insistencia de Sumar de intentar su aprobación “a toda costa”.

Las “cosas” con Junts no mueven al optimismo, a pesar de que los mediadores externos que se han acercado a Puigdemont –Zapatero y Otegui- creen que “todavia hay partido”. La cuestión es que –objetivamente- el Presidente Sánchez poco tiene que ofrecer ya al prófugo Puigdemont.

La tramitación de la amnistía para el fugado, prevista para agosto o septiembre, parece descontada por Junts, que trasladarán su apoyo a los “partidos españolistas” (PSOE O PP) sólo después de las próximas generales; dependiendo de los resultados.

Ni siquiera mueven a Puigdemont noticias favorables para los delincuentes del “process”, como la petición por la Fiscalía de Barcelona de que se aplique la Ley de Amnistía a los cerca de 40 ex-altos cargos del Gobern y empresarios procesados por la organización del 1-0.

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