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Fiscalía exige 107 años de cárcel para un depredador que violó y ofreció a una menor de 12 años en redes sociales

Un hombre de 40 años, acusado de agredir sexualmente a una menor vulnerable y usar sus imágenes para atraer a otros pederastas, se enfrenta a una petición de 107 años de prisión por parte de la Fiscalía de Barcelona. La víctima, de apenas 12 años, fue manipulada y explotada a través de plataformas como Instagram y Lovoo.

Archivo - Ciutat de la Justícia, en una imagen de archivo.

Archivo - Ciutat de la Justícia, en una imagen de archivo.GENERALITAT DE CATALUNYA - Archivo

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Marian Romero
Barcelona

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La Fiscalía Provincial de Barcelona ha puesto el foco en un caso que ha conmocionado a la sociedad: un hombre de 40 años podría pasar el resto de su vida en prisión por los aberrantes delitos cometidos contra una menor de 12 años, a la que no solo agredió sexualmente, sino que también ofreció a terceros a través de redes sociales para encuentros sexuales grupales. Según el escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, la Fiscalía solicita una condena de 107 años y medio de cárcel para el acusado, además de una indemnización de 100.000 euros por los daños morales causados a la víctima.

Los hechos, que se remontan a 2020, comenzaron cuando el acusado contactó con la menor, que estaba bajo la tutela de la Direcció General d'Atenció a la Infancia i la Adolescència (Dgaia) de la Generalitat, a través de la aplicación Badoo. Lo que empezó como un intercambio en redes sociales derivó en una escalada de manipulación: el hombre convenció a la niña para que le enviara imágenes de contenido sexual y, poco después, la citó en un centro comercial de Barcelona. Desde allí, la trasladó a su domicilio, donde comenzó una serie de agresiones sexuales que se prolongaron hasta 2021.

El relato de la Fiscalía es escalofriante. El acusado no solo abusó de la menor, sino que la grabó y fotografió durante los encuentros, utilizando ese material como reclamo en plataformas como Lovoo e Instagram, donde suplantaba la identidad de la víctima para ofrecerla a otros pederastas. El escrito detalla al menos ocho episodios en los que la menor fue agredida por terceros, siempre bajo la supervisión y grabación del procesado, quien almacenó en su teléfono al menos 20 vídeos de estos actos. Además, en el registro de su domicilio se encontraron miles de archivos de pornografía infantil en su móvil, ordenador y discos duros, con imágenes de otros menores sometidos a prácticas sexuales.

La Fiscalía acusa al hombre de una retahíla de delitos que reflejan la gravedad de sus acciones: acoso a menor a través de tecnologías de la información, exhibición obscena, agresión sexual continuada a menor de 16 años con agravantes por la participación de terceros y la vulnerabilidad de la víctima, y elaboración y distribución de pornografía infantil. Cada uno de estos cargos suma peso a una petición de condena que busca justicia para una menor cuya infancia fue destrozada por la depravación de un adulto que se aprovechó de su fragilidad.

Este caso pone de manifiesto, una vez más, los peligros que acechan a los menores en el entorno digital, donde las redes sociales pueden convertirse en herramientas de explotación en manos de depredadores. La sociedad catalana, y en particular las familias, miran ahora con esperanza al sistema judicial, esperando que se haga justicia y que casos como este sirvan para reforzar la protección de los más vulnerables.

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