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El caso del hermano de Sánchez, con nuevo escándalo: blindaje exprés de un alto cargo del PSOE

El presidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, hdeja su cargo para tomar posesión como diputado autonómico en la Asamblea de Extremadura. Esta maniobra le otorga aforamiento

El secretario general del PSOE en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo

El secretario general del PSOE en Extremadura, Miguel Ángel GallardoPSOE DE EXTREMADURA

Publicado por
Mariola López

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El presidente de la Diputación de Badajoz, el socialista Miguel Ángel Gallardo, ha anunciado que deja su cargo para tomar posesión como diputado autonómico en la Asamblea de Extremadura. Esta maniobra le otorga aforamiento, justo cuando se intensifica la investigación judicial sobre el presunto enchufe de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.

La jugada ha provocado una ola de indignación, incluso entre votantes socialistas. Y no es para menos: Gallardo prometió públicamente no aforarse si la justicia lo requería. Hoy, sin embargo, hace exactamente lo contrario. Lo que se vendía como ética política ahora huele a maniobra desesperada para alejarse de los tribunales ordinarios.

La justicia investiga si Gallardo utilizó su posición para colocar a David Sánchez al frente de la Oficina de Artes Escénicas sin méritos acreditados y con un salario público muy por encima del promedio. Se sospecha que podría tratarse de un caso de prevaricación y enchufismo en favor del entorno de Pedro Sánchez.

Con su nuevo escaño en la Asamblea, Gallardo pasará a ser juzgado, si llega el momento, por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, es decir, un órgano menos expuesto que un juzgado ordinario. De prometer transparencia a refugiarse tras el blindaje político, todo en tiempo récord. Y además, su nuevo cargo le permitiría poder defenderse semanalmente en la cámara regional de los ataques que, durante la vista, pudieran lanzarle desde el Partido Popular.

Desde su entorno se insiste en que se trata de un paso “para liderar la oposición al PP en Extremadura”, pero la coincidencia con el calendario judicial es demasiado exacta como para no levantar sospechas. En la práctica, su movimiento le aleja del foco legal justo antes de que las cosas se pongan serias.

Gallardo, uno de los rostros moderados del PSOE extremeño, ha tirado por tierra su propio discurso en cuestión de días. Mientras el partido guarda silencio y Moncloa mira para otro lado, crece la sensación de que el caso del hermano de Sánchez ya no es una anécdota local, sino una sombra nacional que empieza a incomodar en Ferraz.

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