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Pedro Sánchez pierde la paciencia con Santos Cerdán y María Jesús Montero

El cerco judicial a Begoña Gómez alejaría a 2027 las generales, con una crisis de Gobierno para responder al Congreso del PP

Santos Cerdán junto a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero

Santos Cerdán junto a la vicepresidenta primera, María Jesús MonteroEuropa Press

Ricardo Martín
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En el entorno de la Presidencia se reconoce que Sánchez no las tiene todas consigo con las informaciones que pueden salir a partir de las escuchas de la UCO en relación con su “número tres” en Ferraz, Santos Cerdán; hasta el punto de que hace pocos días en un despacho del Congreso de los Diputados afeó a María Jesús Montero y al propio Cerdán que no hubieran considerado “todos los escenarios” cuando se configuró la actual dirección socialista, surgida del último Congreso Federal del PSOE.

En una charla acalorada, Pedro Sánchez se refirió a la decisión de la continuidad del “equipo” de dirección (María Jesús Montero y Santos Cerdán) como una “decisión colegiada”; es decir, que los nombramientos de la primera línea del PSOE no habrían sido responsabilidad exclusiva del secretario general del PSOE.

Si las investigaciones sobre Ábalos perjudican la imagen de Sánchez, en tanto fue su “persona de máxima confianza” años atrás, cualquier acción judicial por corrupción dirigida sobre el actual “número tres” del PSOE, Santos Cerdán, sería un auténtico misil en la línea de flotación del Partido Socialista al máximo nivel.

La judicialización de la cúpula de Ferraz sería más grave que las consecuencias del cerco del Juez Peinado y la UCO a la esposa del Presidente. En Moncloa dan por hecho que Peinado acabará sentando a Begoña Gómez como culpable de distintos delitos enmarcados en “tráfico de influencias”; al igual que pasará -creen en presidencia del Gobierno- con el fiscal general del Estado, Álvaro Garcia Ortiz.

Una vez más se demuestra, dicen en el entorno de Sánchez, que el presidente tenía razón cuando abandonó por unos días su actividad presidencial por lo que consideraba presión judicial y mediática inasumibles que buscaban su inhabilitación. Un año después de aquello, se constata que los vaticinios más pesimistas de Sánchez van camino de cumplirse.

La consecuencia en clave política de este escenario es que Sánchez se está decantando por agotar la Legislatura hasta 2027, sin anticipar la convocatorio de elecciones generales el año próximo para hacerlas coincidir con las autonómicas andaluzas, previstas para dentro de 12 meses.

Atado y bien atado el Grupo Parlamentario Socialista, y acotada la disidencia baronil al presidente García Page, Sánchez tiene el campo libre para adoptar cualquier decisión, incluido un cambio quirúrgico en Ferraz.

La amenaza de prescindir de Santos Cerdán y limitar el poder de María Jesús Montero con la excusa de su “dedicación exclusiva” a Andalucía, es firme, aunque informativamente lo más relevante es el movimiento de respuesta al Congreso extraordinario del PP de julio próximo que prepara Sánchez.

Se trata del postergado cambio de Gobierno, que el presidente presentaría ante la opinión pública y los dirigentes del PSOE como un acelerador de la acción de Gobierno ante los desafíos que plantea el nuevo escenario internacional y el propósito del presidente de agotar la Legislatura hasta 2027.

Marlaska y Montero, víctimas de un cambio de ministros

No obstante, el cambio en el Ejecutivo no podría ser muy profundo, dado que el propio Sánchez designó a varios ministros como candidatos autonómicos para aprovechar su proyección mediática. Así, el presidente tiene las manos atadas en los casos de Maria Jesús Montero, Óscar López, Pilar Alegria o Diana Morant.

Sanchez tampoco tiene autonomía para decidir el relevo de los ministros de la “cuota” de Sumar: Yolanda Díaz, Mónica García, Pablo Bustinduy, Urtasun o Sira Rego.

El “núcleo duro” del Ejecutivo lo forman en este momento el ministro Cuerpo, el ministro Bolaños, la ministra de Defensa (a la que Sánchez le “debe una”...), los “Óscar”, López y Puente, protagonistas de todos los debates políticos habidos y por haber; o el titular de Exteriores, Albares, encargado de organizar la Cumbre Iberoamericana de 2026, la trascendental visita de los Reyes a China este año, o una posible visita del Papa a España.

Por tanto, el impacto de una crisis de Gobierno sería limitado. Los ministros con más posibilidades de relevo serían: Marlaska, Hereu, Planas, Angel Víctor Torres, Isabel Rodriguez, Ana Redondo y Elma Saiz.

Las vicepresidentas de la “cuota PSOE”, María Jesús Montero y Sara Aagesen, protagonizan severas turbulencias en estos momentos, y serían dos piezas con las que podría “jugar” el presidente para incorporar nombres de peso al Ejecutivo.

Pedro Sánchez es consciente de que necesita retomar la iniciativa, a la vista de que que ni los buenos datos económicos, ni los elogios unánimes que recibe fuera de nuestras fronteras ni la consistencia de su electorado pueden contrapesar la asfixiante realldad del día a día, basada más en cuestiones judiciales que propiamente políticas.

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