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El empresario asiduo a Chivite ganó 78,6 millones por 1 punto subjetivo

Sánchez desoyó cinco alertas de amaño y financió la obra con 40 millones. Alonso empató en precio con tres rivales por el túnel de Belate, pero venció tras la opinión final del presidente de la mesa

María Chivite, presidenta de Navarra, en la presentación de las obras de Belate.

EUROPA PRESS
08/2/2023

María Chivite, presidenta de Navarra, en la presentación de las obras de Belate. EUROPA PRESS 08/2/2023EUROPA PRESS

Francisco Mercado
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El Gobierno autorizó en 2024 a petición de Puente una subvención de 40 millones de euros al Gobierno de Navarra para mejorar los túneles de Belate y Almandoz en Navarra. La obra de Belate había sido adjudicada por Chivite diez meses antes por 78, 6 millones a una UTE de Acciona con Antxon Alonso, minúsculo empresario que la visita dos veces por año.

Nació bajo avisos de irregularidades o amaño por cinco miembros de la mesa de contratación. Fueron denunciados por UPN en el Parlamento foral. Todo esto era público cuando Puente bendice y riega tales obras bajo sospecha. Justo dos meses después de emitir una criminalizadora auditoría contra Ábalos. Aquí no hubo ni investigación foral, a pesar de los reproches del tribunal de cuentas navarro, ni auditoría de Fomento a pesar de la rotundidad de las acusaciones.

El PP pide la cabeza de Cerdán y Chivite por sus supuestas conexiones personales con Alonso, pero este caso salpica a Sánchez y al purificador Puente. El gobierno en pleno financió una obra en entredicho. Aquí ya no hay posible injerencia de Koldo ni de Ábalos, ambos fuera del Gobierno, cuando se produce la tortuosa concesión por Chivite y posterior riego estatal por Puente. Quizá eso bloquea el supuesto informe que la prensa atribuye a la UCO. Los actores no son cadáveres políticos. Cerdán, Puente y Chivite.

La UCO tiene cinco testigos privilegiados. Los miembros de la mesa que denunciaron anomalías y silenció Chivite. Merece transcribir al secretario de la mesa. “En la sesión celebrada el día 14 de junio puse en conocimiento de todos los miembros de la Mesa de Contratación el hecho de que con anterioridad a la comunicación por el presidente de la puntuación de las ofertas (del día 30 de mayo), varios empleados del Departamento (algunos de ellos miembros integrantes de la Mesa), me habían revelado la existencia de comentarios (incluso de personas ajenas a la Administración) acerca del sentido de la valoración. Este extremo, así como el acierto de la orientación del comentario, fue corroborado por cinco de los miembros de la Mesa presentes en dicha reunión”. Nunca leí acusación interna tan osada en un contrato público.

Este funcionario criticó que el informe de valoración, frente a lo que marca la ley, no justificó las puntuaciones subjetivas otorgadas. Y todo quedó viciado porque el presidente de la mesa puntuó y redactó el informe tras conocer el criterio del resto. Ni hubo transparencia ni se debatieron las valoraciones técnicas. “Las puntuaciones pueden entenderse arbitrarias”. No lo dijo un pseudoperiodista, ni la UCO. Fue el secretario de la mesa. Y le respaldaron otros cuatro miembros de la mesa. Por ejemplo, el interventor: “faltan términos de comparación que permitan tomar razón de la puntuación que se otorga”. Exigió una nueva votación a ciegas para todos los miembros.

Otros tres técnicos cuestionaron el precedente de obras utilizado como garantía de solvencia de la ute del visitador de Chivite. Aportó una obra previa valorada en 55 millones cuando se exigía que superase los 65 millones, Y haber sido realizada en los cinco años previos. Sin embargo, fue adjudicada en 2009 y finalizó en 2019. Por tanto, sólo una mínima parte estaría incluida. Un miembro pidió una reunión de toda la mesa para despejar dudas. El presidente la rechazó: “Las posturas son claras y no va a cambiar nada”.

Cinco ataques de los miembros de una mesa de contratación bastarían para que cualquier gobernante frenase y revisase su adjudicación. No haría falta la sombra de Cerdán sobre el empresario asiduo a Chivite. Ya es un escándalo tapado por el PSOE bajo Chivite y Cerdán. Y bendecido y financiado por Sánchez y Puente.

Las críticas de los miembros de la mesa tienen prueba documental. La UTE del visitador Alonso estaba empatada en su oferta económica con otras tres rivales, incluidas firmas tan poderosas como FCC o Dragados.

Pero desempató y ganó por su mejor puntuación subjetiva (46,2). Apenas un punto o dos sobre las dos rivales mejor valoradas. Aquí toma cuerpo la acusación de los técnicos. El presidente tenía en su mano determinar el resultado final. Le bastaba sumar un punto a Alonso sobre su rival directa. La victoria pírrica sale tras votar él. Pero nadie sabe qué voto cada miembro de la mesa. Sólo el presidente de la mesa, receptor de cada votación. Tuvo un embudo secreto y decisivo.

El nexo entre la subvención de Puente y la obra adjudicada por Chivite es tan estrecho que los pagos de Fomento y el Gobierno navarro se vincularon y secuenciaron varios años. “El pago de la subvención se realizará en tres partes, una vez dictada la resolución de concesión”. Puente pagó para que Chivite pagara a su visitador. Esto supera la influencia de Cerdán en Navarra.

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