ESdiario

García-Page, ese rebelde del PSOE pero no tanto como para no seguir el guión de Moncloa con Leire Díez

Hace 24 horas el presidente de Castilla-La Mancha pidió adelantar las elecciones generales para que no coincidiera con las autonómicas para que el manchado plano nacional del PSOE no afectara al regional. Al día siguiente afirma que no es de la corriente crítica con Pedro Sánchez y le compra el relato con 'la fontanera'.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Emiliano García-Page

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Emiliano García-PageCarlos Lujan

ESdiario .
Publicado por
Raúl Puente

Creado:

Actualizado:

Una de cal y otra de arena. Un tira y afloja. Eso es lo que hace de un tiempo a esta parte un Emiliano García-Page que un día mete en un aprieto al PSOE criticando algún aspecto del ámbito nacional y al siguiente les regala los oídos. Desde luego que el presidente de Castilla-La Mancha es un especialista en vivir en ese umbral y vuelve a demostrar que su pretendida rebeldía dentro del PSOE es, como mucho, de salón. La última: pedir adelantar las elecciones generales para que los turbios asuntos que manchan al PSOE nacional no afecten a las secciones regionales en las autonómicas.

A pesar de sus quejas sobre la deriva de la formación más allá de tierras castellano-manchegas, Page ha dejado claro que no está dispuesto a encabezar ninguna rebelión interna contra el líder socialista. Más aún viendo como acabaron otros "rebeldes" como Javier Lambán, Susana Díaz o Guillermo Fernández Vara.

Preguntado este miércoles en las Cortes regionales por si está incluido en la corriente de críticos con Sánchez, García-Page se ha apresurado a desmarcarse de cualquier corriente de oposición: "El concepto de críticos clásico, que tiene que ver con una corriente organizada, no existe". Ha insistido en que no forma parte de ninguna conspiración interna y que él solo milita en el PSOE, al tiempo que ha recordado que "el PSOE es mucho más que su dirección, la anterior y mucho más que Page también". Una forma elegante de nadar y guardar la ropa.

En el caso Leire Díez —la asesora del PSOE que ha salpicado al Gobierno con su supuesta trama de corrupción— Page no ha dudado en seguir la orden de Moncloa y asegurar que "esta tal Leire" está a sueldo del Partido Popular, siendo este el relato que desde el Gobierno quieren vender para capear el temporal. "Si no está a sueldo del PP, la verdad sea dicha que se lo está regalando", ha ironizado, alineándose así con esa estrategia de Moncloa de culpar a la oposición en lugar de exigir responsabilidades.

Respecto a si el presidente del Gobierno debería dar explicaciones por este escándalo, García-Page ha asegurado que antes debe "saber la información", porque comparecer "desde la ignorancia" genera "bastante intranquilidad". Eso sí, ha matizado que, por ahora, no ve "implicación" ni del PSOE ni del Gobierno.

Sin embargo, jugando en esa línea antes comentada, Page ha vuelto a reclamar "una separación radical" de lo que ha calificado como "hemorragia", reconociendo que “no es buena para nadie, empezando por el Gobierno". Con su habitual tono ambiguo, ha defendido que "se necesita democracia, explicaciones y mucha claridad", pero sin apuntar a Sánchez como responsable político de la situación.

El PSOE del recuerdo y el dardo al PP

A preguntas de los periodistas, García-Page ha respondido al PP (que tras sus polémicas palabras de ayer apuntaron a que a Page no le interesa España, sino mantener su puesto) asegurando que su objetivo es que los españoles "no olviden" al PSOE "en el que confiaron durante mucho tiempo". "No olvidar a ese PSOE, al PSOE con el que más me identifico en el recuerdo, es lo mejor que le puede pasar a España", ha afirmado, como si el problema fuera de memoria histórica y no de presente.

Sobre la posible convocatoria de elecciones anticipadas que él mismo deslizó, Page ha considerado “llamativo” que el Gobierno le quiera “mezclar” con la derecha y, a la vez, la derecha le culpe de sostener a Sánchez. "A ver si se enteran unos y otros. Yo soy muy incompatible con el concepto de puto amo, como creo que son la inmensa mayoría de los españoles", ha enfatizado, empleando su particular retórica.

A la pregunta sobre si existe preocupación entre los barones socialistas por la deriva de Sánchez, García-Page ha confesado que no habla con nadie: "Soy muy consciente de que una llamada mía puede significar un problema para el receptor".

tracking