El sanchismo quiere sobrevivir a Sánchez
Se difumina 2026 para el adelanto de las generales: serán en otoño o en 2027

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
¿Un sanchismo sin Sánchez? Es una de las hipótesis que se baraja en estas horas de depresión colectiva entre el sanchismo que ostenta la mayoría orgánica en el PSOE a día de hoy. En ningún momento ha estado sobre la mesa que el President de la Generalitat, Salvador Illa, fuera a sustituir a Sánchez, pero una parte del sanchismo si empieza a barajar nombres para que el PSOE se mantenga en el poder sin Sánchez.
El secretario general socialista aún mantiene intacta la capacidad de tomar iniciativas, de manera que solo en el caso de que pasen las semanas y se constate que Sánchez está fundido se avanzará desde el sanchismo en tomar iniciativas al margen del actual presidente del Gobierno.
Es cierto que ese margen se estrecha y que Sánchez no tiene ni de lejos el crédito que tenía entre los suyos antes del estallido del escándalo del “trío de la bencina”; pero muy pocos en el seno del PSOE serían capaces de pedir a Sánchez que contemplara su sustitución voluntaria por otro diputado socialista.
Si el PSOE acertara con la elección del sustituto socialista para mantener la “mayoría de gobierno” actual, es muy probable que los socios de investidura aceptaran la sustitución. Se está evidenciando ante toda la opinión pública que los socios del PSOE están dispuestos a “tragar” la corrupción de la dirigencia socialista a cambio del relanzamiento de las políticas que les interesan particularmente a cada uno.
El factor Podemos
El mayor obstáculo -reconocen analistas del entorno de Moncloa- sería comprometer a Podemos en la continuidad de la Legislatura “sin Sánchez”; pero todo es cuestión del precio a pagar: por ejemplo, la incorporación en un Ejecutivo renovado de un par de ministros “con cartera” designados por la formación de Ione Belarra.
Lo que están constatando los socialistas en el caso de Podemos es que su “bestia negra” es Sánchez, más que el rumbo de las políticas que están desarrollándose desde el Ejecutivo; de ahí la esperanza de que sería posible recomponer las relaciones con los podemitas, siempre y cuando Sánchez dejara La Moncloa.
Los adversarios internos de Sánchez, a los que los sanchistas llaman felipistas, son conscientes de que no les conviene interactuar en este momento con el sanchismo, ni siquiera con los que dentro de la mayoría orgánica son críticos con Sánchez. Los llamados felipistas están trabajando para ser la alternativa al sanchismo en el siguiente Congreso del PSOE, dado que el Comité Federal (como se comprobará el 5 de julio próximo) sigue apoyando con muy pocas fisuras a Pedro Sánchez.
Una mayoría de cuadros medios y representantes socialistas en instituciones autonómicas y locales, están de acuerdo en dar la batalla para cambiar la actual mayoría sanchista “cuando toque”, no ahora.
Los críticos con Sánchez, extramuros de Ferraz y el Gobierno, están convencidos de que una mayoría de cuadros y militantes están convencidos de que la etapa del PSOE post-Sánchez va a recuperar una línea más próxima a los postulados antinacionalistas que identifican a Page, Lobato, Tudanca o Madina.
Elecciones en otoño o en 2027
Lo que se difumina a pasos agigantados, con las nuevas revelaciones de Koldo, Ábalos, Cerdán y Aldama, es la convocatoria de elecciones generales en 2026, en coincidencia con las autonómicas andaluzas.
A fecha de hoy, si Sánchez logra resistir al frente del PSOE y el Gobierno, se apuntan dos escenarios: elecciones generales en otoño próximo, o en 2027. A la primera hipótesis se apuntarían con entusiasmo los dirigentes regionales socialistas que tienen que celebrar elecciones regionales y locales en 2027, pensando que las primeras elecciones convocadas serán una oportunidad de oro para que un gran porcentaje de votantes castigue con saña a Pedro Sánchez.
El Comité Federal del próximo 5 de julio será una de esas fechas que marcan la historia del PSOE, y el nombramiento del secretario o secretaria de Organización será determinante para conocer las verdaderas intenciones de Pedro Sánchez.
La reciente visita de Salvador Illa a Sánchez en Moncloa tuvo una clave interna importante, conocer la opinión del President de la Generalitat sobre los cambios en la cúpula del PSOE, teniendo en cuenta -además- que el PSC no es exactamente el PSOE, y que Illa lidera un partido “hermano”, pero no sometido a las decisiones de Ferraz.