La escasez de 100.000 enfermeras amenaza la salud de los españoles: el Gobierno, sin respuestas
El Consejo General de Enfermería alerta de un déficit de más de 100.000 enfermeras en España, una crisis que pone en jaque el Sistema Nacional de Salud, especialmente en verano. Mientras el Gobierno reconoce el problema, las soluciones brillan por su ausencia, dejando a pacientes y profesionales en una situación crítica.
Pérez Raya durante la presentación de los datos.
El Sistema Nacional de Salud está al borde del colapso, y no es una exageración. El Consejo General de Enfermería (CGE) ha vuelto a poner el grito en el cielo ante la falta de más de 100.000 enfermeras en España, un problema que, según su presidente, Florentino Pérez Raya, es “un auténtico problema de Estado” que el Gobierno lleva ignorando “décadas”.
En un país donde la esperanza de vida crece y las enfermedades crónicas se disparan, la carencia de estos profesionales esenciales no solo pone en riesgo la salud de la población, sino que amenaza con desmoronar un sistema sanitario ya debilitado. “El Ministerio de Sanidad lo sabe, lo certifica, pero no hace nada”, denuncia Pérez Raya con una mezcla de indignación y cansancio.
Los números son alarmantes
España cuenta con 6,36 enfermeras por cada mil habitantes, muy por debajo de la media europea de 8,19. Aunque en 2024 se ha registrado un leve aumento de seis centésimas respecto al año anterior, este incremento es “insignificante” frente a la magnitud del problema, según Adriana Díaz, del Instituto Español de Investigación Enfermera.
La situación se agrava en verano, cuando las vacaciones de los profesionales reducen aún más las plantillas. Comunidades como Navarra (8,92) o País Vasco (8,09) lideran el ranking, mientras que Murcia (4,99), Galicia (5,16) o Andalucía (5,56) languidecen en la cola, evidenciando una desigualdad territorial que clama al cielo. Un estudio británico citado por el CGE asocia esta escasez con un mayor riesgo de mortalidad para los pacientes, pero ni el Gobierno central ni las autonomías parecen tomárselo en serio. “Necesitamos conciencia política, no solo palabras”, insiste Pérez Raya, mientras los españoles se enfrentan a un verano donde la atención sanitaria pende de un hilo.