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Para el congreso de julio

Sánchez busca revulsivo de emergencia: una mujer fuerte para sustituir a Cerdán y limpiar la imagen del PSOE

El líder socialista apura sus últimos cartuchos antes del decisivo 5 de julio, fecha clave en la que el PSOE avalará una reorganización interna diseñada para frenar el desgaste del partido y su propia caída en popularidad. En el centro de la operación, nombrar a una mujer con peso que asuma la Secretaría de Organización e intente recuperar el orgullo feminista tras los asquerosos mensajes entre Ábalos y Koldo.

Pedro Sánchez atiende a varios simpatizantes del PSOE en un acto en Granada en octubre del 2023.

Pedro Sánchez atiende a varios simpatizantes del PSOE en un acto en Granada en octubre del 2023.Álex Cámara / Europa Press

Esther Jaén
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sigue dando vueltas a sus próximos movimientos para tratar de revertir la tendencia y el desgaste. La primera fecha que tiene grabada en su calendario tras la celebración de la Cumbre de la OTAN es el 5 de julio, momento en el que el Comité Federal del PSOE tendrá que avalar los cambios que tiene previstos para acometer en un partido, el PSOE, que ahora mismo ve dinamitadas sus posibilidades de seguir al frente del Ejecutivo en un futuro próximo.

Con más hermetismo del acostumbrado, Sánchez busca golpes de efecto a varias bandas con los que adornar los cambios a los que obligan las circunstancias: el relevo del secretario de organización y la necesidad de sacar a flote el orgullo feminista hundido en la miseria tras conocerse día a día un sinfín de actitudes asquerosamente repugnantes por parte del tándem Koldo-Ábalos, adicto al putiferio y a la degradación de las mujeres.

La síntesis de ambas necesidades, según fuentes del PSOE, pasa por el nombramiento de una mujer al frente de la organización del PSOE: una mujer de peso, una número dos, que controle la organización y rescate la imagen -la pésima imagen- proyectada en grandes cantidades sobre el PSOE gracias a la trama presuntamente corrupta que ha resultado ser una especie de «Diez Negritos» orgánico, en el que van cayendo los nombres y los cargos del partido. Mientras tanto Sánchez ve derrumbarse sus ya prácticamente inexistentes posibilidades.

Pedro Sánchez y María Chivite junto con representantes del PSN en un acto llamado 'Feminismo, emancipación y libertad' en el año 2023.

Pedro Sánchez y María Chivite junto con representantes del PSN en un acto llamado 'Feminismo, emancipación y libertad' en el año 2023.PSN

La carta de la rebeldía de Pedro Sánchez 'anti Trump', anunciando una aportación del 2,1% del PIB al presupuesto de Defensa pese a haber firmado conjuntamente con el resto de mandatarios de la OTAN y la UE el incremento hasta el 5%, convenientemente agitado, puede dar un aire ante determinado votante de izquierdas. Seguramente por eso, Podemos, ha puesto todo su empeño en desacreditar el intento de Sánchez, del mismo modo que lo hace, desde otro enfoque, el PP. Pero el presidente del Gobierno sabe que eso no es suficiente. No va a frenar la tendencia a la baja no ya de su imagen, sino de la propia marca PSOE.

Los descontentos planean el postsanchismo

Es por eso que algunos de los barones socialistas - hasta ahora silentes-  han iniciado sus maniobras en la oscuridad, buscando una alternativa al sanchismo, o, mejor dicho, al postsanchismo. Y ya de paso, tratando de lograr un adelanto de las elecciones generales que les evite a ellos recibir el primer golpe en los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2027.  No solo sería el primero, sino el golpe más duro, electoralmente hablando. Si Sánchez pudiera evitarlo repetiría el mismo esquema que en 2023, pero el desgaste es tal y la moral de la tropa socialista anda tan baja que no parece fácil esa «operación rescate» en la que Sánchez está poniendo todo su empeño, con escasos frutos, por el momento.

En el entorno del presidente del Gobierno tampoco descartan una crisis de Gobierno que podría producirse en breve, en parte por sacar del Ejecutivo a algunos de los ministros que parecen haber compartido, en el mejor de los casos, compadreos con Ábalos y Koldo, y en el peor… ¡vaya usted a saber! El problema es que Sánchez ni sabe ni se fía de lo que se le pueda seguir viniendo encima.

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