EXCLUSIVA
El capitán Pedro Sánchez se teme una "rebelión a bordo"
Un motín dentro del PSOE podría garantizar el éxito de una moción de censura presentada por Feijóo. Solo cuatro parlamentarios del Partido Socialista que, si traicionan a su partido, podrían provocar una convocatoria anticipada de elecciones generales

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez
Crece el temor en el PSOE a una “rebelión a bordo”, en el propio Grupo Parlamentario Socialista, que podría garantizar el éxito de una moción de censura presentada por Núñez Feijóo. Hablamos de solo cuatro parlamentarios del Partido Socialista, que –si traicionan a su partido- podrían provocar una convocatoria anticipada de elecciones generales, tras perder Pedro Sánchez su actual mayoría.
Pero el riesgo de una “rebelión a bordo” no atañe solo al grupo socialista, también afecta a los hasta ahora fieles compañeros de viaje del Presidente, los indecisos grupos parlamentarios que conforman –con el PSOE- la “mayoría de progreso”.
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Enrique Martínez Olmos
El día 9 de julio, festividad de Santa María de Leyre, el presidente Sánchez puede entrar en el Congreso como jefe de Gobierno y salir como simple secretario general del PSOE.
El miércoles próximo, Sánchez se juega el todo por el todo, dado que su margen de maniobra se ha ido achicando conforme pasaban los días desde que se conociera el informe de la UCO sobre Santos Cerdán, su secretario de Organización.
El balance de daños, tras el Comité Federal del fin de semana, es peor del que Pedro Sánchez consideraba aceptable; si bien ha constatado que el “núcleo duro” y la mayoría del órgano decisivo del PSOE sigue siéndole fiel. Las aplaudidas intervenciones de Salvador Illa, de Oscar López, de Oscar Puente y Patxi López ponen de manifiesto que los que mandan actualmente en el PSOE están de acuerdo con el actual escenario de enfrentamiento sin concesiones con PP y VOX.
Más allá del convencimiento de una mayoría de dirigentes socialistas y afiliados rasos de que el actual Gobierno debe seguir actuando “como si nada hubiera pasado”... es claro que Pedro Sánchez ha gastado su última bala, y que una nueva sacudida del calibre de lo descubierto al “trío de la benzina”, con Santos Cerdán a la cabeza, le obligaría a convocar elecciones.
En el escenario de nuevas elecciones, forzadas por las circunstancias, huelga decir que Sánchez no podría ser candidato. Y esta hipótesis bastante realista es la que está dibujando un panorama de enfrentamiento creciente en el seno del PSOE, agitado por los que quieren erigirse cuanto antes en protagonistas del postsanchismo.
El mapa de riesgos –reconocen incluso los “ultrasanchistas”- es inabarcable a fecha de hoy. En Ferraz están actuando por intuición, al no disponer de informaciones fiables de por dónde pueden llegar los siguientes acontecimientos, que con toda seguridad empeorarían el panorama de la Legislatura.
En Ferraz y Moncloa están expectantes por conocer demoscópicamente cuál ha sido la acogida a las medidas anunciadas por Sánchez el fin de semana entre los votantes socialistas y la izquierda en general. Como sucede en estas coyunturas, el CIS podría sorprendernos con una “encuesta flash” en la que se preguntaría la valoración de los ciudadanos sobre el Congreso del PP y el Comité Federal del PSOE.
Podemos tiene decidido, a fecha de hoy, dinamitar la Legislatura
Hasta que Sanchez no supere la prueba de su comparecencia parlamentaria el 9-J no empezarían las negociaciones “de verdad” con sus socios para garantizarse una nueva “hoja de ruta” hasta el final de la Legislatura. Aunque Bildu, ERC y PNV puedan apostar por apoyar a Sánchez, Junts seguirá con su máxima de “partido a partido”, mientras Sumar pondrá un elevado precio por su apoyo. En cuanto a Podemos, lo que se sabe a fecha de hoy es que prefieren dinamitar la Legislatura y llevarse por delante al PSOE.
La coyuntura para Sánchez es complicadísima, si bien no es descartable un acuerdo “in extremis” para mantenerle con vida, dado que, hoy por hoy, “no hay alternativa” al muy previsible triunfo del PP -quizás en coalición con VOX- si se provoca un adelanto electoral al próximo otoño.
Los apoyos críticos a Sánchez dentro del PSOE, o los sanchistas decepcionados, tampoco ven por ahora una alternativa a Sánchez; es decir, una alternativa controlada que pudiera garantizarles la continuidad en el poder.
Si Sánchez lograra sortear la prueba del 9-J, y sobrevivir, es muy probable que antes de anunciarse las “vacaciones oficiales” se embarcara en una crisis de Gobierno, una remodelación del Consejo de Ministros como señal de fortaleza, de continuidad a la espera de nuevas convulsiones policiales y judiciales.