política
Sánchez salva los muebles y ya diseña su estrategia para 2026
El presidente del Gobierno es el único que piensa que la futura aparición de los juicios del PP, Gürtel y Kitchen, pueden hacerle permanecer en el poder

Pedro Sánchez, este miércoles, en el Congreso de los Diputados.
Los socialistas hablan de “confianza”, intentando asimilar la reciente comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a una moción de confianza que, insisten, consideran que se ha ganado. Así lo indican sus manuales y sus argumentarios, con los que tratan de organizar los discursos de sus representantes públicos cada mañana. Pero la realidad es que no hubo moción de confianza, porque este Gobierno no es capaz de pasar ese “test de estrés” a estas alturas de legislatura.
Sus socios han permitido a Sánchez salvar el match point, ese punto de partido que se repite y más que se va a ir repitiendo en los próximos meses a medida que avancen las investigaciones sobre las mordidas y los detalles escabrosos con los que los puteros de Koldo García Aguirre y José Luis Ábalos han regado su paso por la Administración.
Pero los socios no sienten un amor incondicional por el PSOE ni por Sánchez, simplemente, se sienten más cómodos con este PSOE al frente del Gobierno. La alternativa – son conscientes- sería un gobierno del PP con Vox en el Ejecutivo o sin él, como acaba de comprometer el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.
España
Feijóo se harta de Sánchez y le lanza un estoque mortal: "¡Pero si te has beneficiado del negocio de la prostitución!"
Enrique Martínez Olmos
Ese gobierno, fruto de la alternancia democrática, que es lo que marcan las encuestas insistentemente, es lo que todo el mundo cree que se conformaría si, en estos momentos, se celebrasen unas elecciones. Todos, incluido Pedro Sánchez. Tan consciente es de ello que no se le pasa por la cabeza el adelanto electoral, ni la moción de confianza.
Tras el verano, tal vez haya un cambio de Gobierno, admiten los suyos, aunque los socialistas consultados afirman que lo mejor sería aprobar unos presupuestos este otoño, pero admiten que no parece que haya intención siquiera de presentarlos, como marca la ley, por no dar una mayor imagen de debilidad. Dijo Sánchez en su reciente comparecencia que pensó en dimitir, pero del pensamiento al hecho… ¡hay un enorme trecho! Y el presidente del Gobierno no está por la labor de recorrerlo.
Por el contrario, el presidente Sánchez es el único que cree en la posibilidad de revertir esta tendencia. Piensa Sánchez – y en su entorno nadie osa discutírselo- que la memoria del votante es efímera y que hay una importante parte de los votantes que reacciona a los estímulos más inmediatos.
Sánchez piensa en 2026
Confía el presidente en ir salvando puntos de partido, como hasta ahora, hasta el próximo año, cuando se pongan en marcha los juicios pendientes por alguna otra pieza de la trama Gürtel que quedó rezagada y, especialmente, por el Caso Kitchen, que se refiere a la trama creada supuestamente desde el propio Gobierno de Mariano Rajoy, con el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tratando de hacerse con los famosos papeles del ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, utilizando a las Fuerzas de Seguridad del Estado.
En resumen, que el PSOE y Sánchez esperan (aunque no tienen certezas) que no salgan más presuntos corruptos en sus filas y que los juicios de corrupciones pasadas del PP acaben excitando la memoria de los votantes para, cuando menos, intentar equilibrar los desafectos. Llegado el momento de las elecciones y de la campaña electoral, Sánchez sigue confiando en volver a sacar a pasear el espantajo de la derecha y la ultraderecha que tanto atemoriza a una parte del votante del PSOE y de otras formaciones, que a veces se refugia en el voto útil al PSOE.
En definitiva, mientras todo analista fino señala que estamos asistiendo al principio del fin de Sánchez, el aludido teje ya su estrategia para el año próximo. Y tantos como pueda permanecer.