El Gobierno intenta eludir el control del Senado por Ceuta y Rollán se planta
El Ejecutivo alega que duplicar las comparecencias sería un «sinsentido» y pide cancelar las citas de Marlaska, Robles y Albares; el presidente de la Cámara Alta recuerda que acudir constituye una obligación jurídica

El presidente de la mesa del Senado, Pedro Rollán.
El Gobierno quiere explicar la crisis de Ceuta, pero a su manera: en la Cámara que elija, cuando terminen las vacaciones y con el calendario debidamente domesticado. El presidente del Senado, Pedro Rollán, ha rechazado cancelar las comparecencias de Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares y acusa a Moncloa de intentar “escamotear” la función constitucional de control de la Cámara Alta.
Rollán responde así a una carta del secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, que solicitó desconvocar las comisiones previstas para los días 12, 13 y 17 de agosto. El Gobierno considera un “sinsentido” que los ministros acudan ahora al Senado cuando han pedido comparecer voluntariamente en el Congreso durante la última semana del mes.
España
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La traducción política resulta bastante sencilla: las explicaciones llegarían casi un mes después de que más de 72.000 personas cruzaran la frontera española desde Marruecos. Y, además, se producirían en una Cámara donde el Ejecutivo controla mejor la mayoría y los tiempos. El Senado, dominado por el PP, tendría que limitarse a mirar desde la barrera.
“No puede ser más desafortunada la solicitud planteada y más erradas las razones en que se basa”, replica Rollán. El presidente de la Cámara considera que aceptar la petición supondría desobedecer sus propias obligaciones constitucionales y reglamentarias, pues las convocatorias fueron aprobadas por la mayoría absoluta del Senado.
El Gobierno alega falta de tiempo
Moncloa también sostiene que los ministros no disponen de margen suficiente para preparar sus intervenciones. Rollán responde con una frase difícil de mejorar: “No puede afirmarse sin sonrojo” que seis y diez días resulten insuficientes para que tres miembros del Gobierno expliquen la actuación de sus respectivos departamentos ante una crisis iniciada el 30 de julio.
El conflicto tampoco se resuelve enviando después a los ministros al Congreso. El artículo 110 de la Constitución permite a ambas Cámaras reclamar la presencia de los miembros del Ejecutivo. Y el Tribunal Constitucional dejó establecido en su sentencia 124/2018 que la función ordinaria de control corresponde tanto al Congreso como al Senado, con independencia de que la relación de confianza de la investidura se sustancie únicamente en la Cámara Baja.
Por eso Rollán recuerda que Marlaska, Robles y Albares tienen una “genuina obligación jurídica” de atender las convocatorias. La Presidencia del Senado ya les había advertido formalmente de las posibles consecuencias de una incomparecencia sin causa debidamente justificada.
El PP registró primero sus solicitudes en la Cámara Alta. Un día después, el Gobierno se apresuró a pedir las comparecencias voluntarias en el Congreso y ahora pretende que aquellas sean retiradas para evitar “duplicidades”. Primero eligió el escenario; después pidió que se desmontara el otro.
Rollán no acepta el truco. Ceuta continúa reclamando respuestas, pero Moncloa parece más preocupada por escoger el salón donde ofrecerlas. Los tres ministros mantienen sus citas. Esta vez no bastará con cambiar de Cámara y esperar a que agosto enfríe las preguntas.