La Legislatura en impasse y el PSOE en una ciénaga
La financiación y el IRPF a Cataluña ahondan la división socialista
La política española se encuentra en una situación de impasse, con PSOE y PP mirando a septiembre

Pedro Sánchez, en el Congreso.
La política española, tras la traumática sesión del 9 de julio, se encuentra en una situación de “impasse”, con PSOE y, sobre todo PP, mirando a septiembre. Núñez Feijóo, que se siente legitimado y fortalecido por los suyos y por los sondeos, ha advertido que en septiembre vendrá una ofensiva “por tierra, mar y aire” con el objetivo de acortar la Legislatura y obligar a Sánchez a que convoque elecciones anticipadas.
El PSOE vive esa situación de impasse con una sensación de ciénaga, con el riesgo permanente de nuevos episodios relacionados con la corrupción y pocas expectativas de que los socios –sobre todo PNV, ERC y Junts- vayan a mantener sus apoyos una vez satisfechas, o en vías de solución, sus pactos con Pedro Sánchez.
Los socialistas experimentan una sensación de “ciénaga”, y se preguntan cómo salir de esta situación. ¿Y cómo se sale de una ciénaga? Lo primero es evitar hundirse más, manteniendo la calma y evitando movimientos bruscos; además de utilizar cualquier medio al alcance de la mano y pedir auxilio; y –sobre todo- no rendirse, interiorizar – cuando lleguemos a la extenuación- que la salida es posible.
Llegan momentos cruciales para Sánchez con la plasmación del acuerdo de financiación singular con Cataluña, pactado con ERC, que incluye la recaudación de la totalidad del IRPF por la hacienda autonómica. Una Agencia Tributaria propia suena –aunque la explicación sea asumible técnicamente- a excepción, a una cesión que para muchos españoles (y no solo de derechas) es escandalosa o inasumible.
Pocas cosas hay que cabreen más a un socialista que la desigualdad entre personas, también entre regiones, me explica Juan Lobato cuando aún lideraba el socialismo madrileño; para añadir que un régimen fiscal “a la carta” podría ser la gota que colmara el vaso de la desafección de muchos líderes regionales son Sánchez.
Respaldado por el argumento de la “desigualdad”, veremos un García Page especialmente combativo a la vuelta de las vacaciones. Aunque pocos en el interior del PSOE le ven como el dirigente capaz de suceder a Sánchez en ninguno de los escenarios que puedan sobrevenir, lo cierto es que tras su “rifirrafe” con Óscar Puente ha subido enteros en el ala crítica del PSOE y su discurso es más escuchado, incluso entre los sanchistas menos dogmáticos.
En Génova crecen los partidarios de generar un relato asumible para aquellos diputados socialistas que pudieran plantearse dar la espalda a Sánchez y dejar al Grupo Socialista en minoría en una hipotética moción de censura.
El escenario de una traición a Sánchez, que hace unos meses se veía en Génova como una ensoñación, va ganando adeptos, y se ha abierto una “carpeta” para identificar a eventuales disidentes que no quieren seguir votando lo que pacta Sánchez con sus socios de Gobierno, especialmente la financiación singular.
Los hipotéticos candidatos a disputar las autonómicas y locales en 2027 están desfondados y dan por cierto que la singularidad de la financiación autonómica para Cataluña o la recaudación del IRPF por la Comunidad Autónoma lastrarán profundamente sus posibilidades electorales.