Exclusiva: Habla el contable del suegro de Sánchez I
“Cada mañana entregaba a Sabiniano seis sobres con el dinero ingresado por sus saunas”
“En Adán estaba rodeado de chaperos y de putas. De señores que pagaban. Hacíamos una caja de 3.000 a 5.000 euros por día”, relata Pedro el cubano.

Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, el pasado mes de septiembre.
La historia de Pedro es un descenso al infierno de la prostitución. “No ponga apellidos. Me conocen por Pedro el Cubano”. Pero acredita su identidad.
Fue el contable y gerente de las saunas sexuales hoy más conocidas de España durante 20 años. Documenta su labor.
Revela que entregaba al suegro de Sánchez, Sabiniano Gómez, seis abultados sobres con billetes a las 7.30 de cada día en su oficina, ubicada sobre la Sauna Adán, con la recaudación nocturna de todos sus locales. Asegura que se ejercía la prostitución de hombres y mujeres.
Solo Adán generaba al día entre 3.000 y 5.000 euros (fin de semana). Un millón al año. A multiplicar por cuatro salas. Muy lejos de lo declarado al fisco en el mejor de sus años. Sumas incontrolables. "Podría haber robado mucho dinero si hubiera querido", alardea Pedro.
Su relato, más de dos horas, evoca el cine negro. Y tiene como actor invitado al presidente. Este diario lo contará en tres entregas. No hay datos ociosos.
Retrata el submundo adosado familiarmente a Sánchez. Copa los horrores que combate el PSOE abolicionista.
Pagos e ingresos opacos -un iluso que pagó con visa salió en los papeles-, salarios miserables, trabajadores ilegales, y, por encima de todo, explotación sexual de hombres y mujeres, singularmente emigrantes.
Y lo denuncia con medidas y detalladas acusaciones. Esto hace más creíble su relato.
Describe prostíbulos, no saunas. TVE y SER lo llaman bulos. Como si faltaran testigos.
Y culpan a Villarejo de originarlos que, por esta vez, sí tenía buena información: su lugarteniente policial era cliente VIP de Sabiniano Gómez.
Una información tan veraz que el PSOE rival de Sánchez quiso usarla a través de ministros que hoy la denigran. Vayamos con Pedro el Cubano.
“Empecé como empleado de la limpieza limpiando cabinas, saunas, baños. Y de vez en cuando me ponían en la barra y fueron confiando en mi y me dieron el puesto de cajero.
Y luego me llevaron a dirigir una sauna porque les robaban dinero. Les puse decoración y más instalaciones con la autorización de Sabiniano Gómez, que era el que costeaba todo.
Había un jacuzzi y yo dije por qué no ponemos otro. Había una sauna pequeñita y se agrandó. Sabiniano era muy generoso en ese aspecto”.
“Y fui escalando hasta que llegué a controlar sus cuatro saunas: Alameda, Adán, Cristal y Comendadoras. Me contrató Enrique Gómez Serrano. Me vio de camarero en una discoteca. Me habían disfrazado de mujer. Era un cubano lindo, guapo. Este hombre me recogió en la calle y me confundió con un puto.
Y me llevó a tomar una copa a su local. Y al día siguiente ya estaba trabajando allí muy sexy, con falditas. Muy mona y tal.
Y cuando cerrábamos nos íbamos a la sauna Adán. Para mí aquello era una novedad. Estaba rodeado de chaperos y de putas. De señores que pagaban…Y empecé a trabajar en la sauna Comendadoras”.
“Sabiniano siempre estaba en la sombra. El que mandaba era el hermano, Enrique Gómez Serrano. Con los años, Sabiniano ya tuvo voz y voto”.
“Al principio Sabiniano vestía de obrero, con pantalones vaqueros, pero luego ya ropa de marca. Iba como un dandi. Me trasladaron a la sauna Adán, que dirigía Sabiniano Gómez. Era el que venía todos los días a cerrar la caja.
Hasta que vino una inspección de Trabajo un día. Y nos pilló a todos. Me escondí debajo de una escalera. Le pusieron un pedazo de multa y echó a los otros.
A mí me dejó. Como yo era emigrante y no tenía papeles le salía barato. Estaba trabajando en negro, ilegal.
Me cambió al turno de noche porque había menos peligro de inspección. Pasaron siete años hasta que Sabiniano me dio de alta”.
“Con el contrato me dieron pasaporte. Se lo enseñé a Sabiniano, me lo cogió y lo guardó en la caja fuerte. Ahí se tiró tres años.
La sauna Comendadoras la dirigía Sabiniano. Pero las nóminas venían a cargo de María Fernández Fernández, la esposa de Sabiniano [lo acredita documentalmente]. Con los años, yo era el que el que gestionaba todas las saunas y hacía todas las recaudaciones.
Una sauna como Adán ingresaba unos 3.000 euros al día. Los fines de semana 5.000 euros o más”.
Esto sumaría más de un millón al año, a multiplicar por los cuatro locales de la red. ¿Cuatro millones anuales? “Todo en efectivo y contado por mí”.
“Yo entregaba el dinero en el piso de arriba [oficina de la firma de los Gómez Serrano en San Bernardo 36/38] con los sobres del dinero de cada local. Tanto de entrada, tanto de extras…Eran como cinco o seis sobres”.
¿Quién recogía el dinero? “Sabiniano lo recibía y lo contaba en la mesa. Los sobres se los entregaba en mano a Sabiniano. Yo hacía la recaudación. Sabiniano venía todos los días a las 7.30 de la mañana a recoger el dinero”.
Aquí nace el ovillo que ata a Sánchez. Un dinero contaminado. Este diario ha trasladado este relato a Begoña Gómez por si deseaba refutar/matizar sus afirmaciones. No ha habido respuesta.