Para no dar crédito: el alcalde de Ourense hace de Fraga Iribarne en Palomares en las Termas do Muiño 60 años después
Gonzalo Pérez Jácome se baña junto a la consejera de Festejos en este enclave natural para demostrar que el baño es seguro. A finales de mayo de 2025 la Xunta notificó al Concello que las pozas no cumplían la normativa sanitaria y técnica para ser consideradas zona de baño, provocando un choque entre ambas administraciones.

Gonzalo Pérez Jácome, alcalde de Ourense, en las Termas do Muiño junto a su consejera de Festejos para demostrar que el baño en ellas es seguro.
De vez en cuando la política nos deja imágenes que nos recuerdan a otros tiempos. En este caso, el protagonista es el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, que al más puro estilo Manuel Fraga Iribarne en la playa de Palomares se ha bañado en las Termas do Muiño.
En el caso del expresidente gallego y exministro fue para demostrar que no había radioactividad en aquellas aguas tras el accidente sufrido en 1966 por un bombardero estadounidense. Aquel día a Fraga le acompañó el embajador estadounidense Angier Biddle Duke. 59 años después Pérez Jácome ha recordado aquellas históricas imágehes junto a la conselleira de Festejos, Noa Rouco, para demostrar que el baño en ellas es seguro en contra de lo que dice la Xunta de Galicia, que a finales de mayo de este año prohibió hacerlo porque consideran que no cumplen la normativa sanitaria y técnica para ello.
Con el micrófono de corbata sujetado por los pelos del pecho (detalle que no ha pasado desapercibido en las redes sociales), el alcalde del partido local Democracia Ourensana comenta que no va a explicar la polémica por motivos de tiempo y que puedan consultarla en las redes (a continuación se la contamos nosotros), para después proceder a mencionar lo que hizo Fraga y bañarse en la poza junto a la consejera. Una estampa que no ha pasado desapercibida, tal y como imaginamos quería el propio Jácome, recordando aquel histórico baño del por entonces ministro de Información y Turismo con Franco.
¿Qué pasa con las Termas do Muiño?
El origen y desencadenante del conflicto fue una notificación oficial de la Consellería de Sanidade a finales de mayo de 2025, en la que se alertaba de que las pozas de Muíño da Veiga no cumplían con los requisitos para ser consideradas ni piscina pública ni zona de baño según la Ley 8/2019 de aprovechamiento lúdico de aguas termales y el Decreto autonómico de piscinas de 2013.
La Xunta instó al cierre de las instalaciones y a colocar una señalización visible (que se ve perfectamente en el vídeo) que advirtiera a los usuarios del riesgo de bañarse. Las razones técnicas giraban en torno a la falta de control sobre la captación y canalización del agua, así como a la ausencia de garantías higiénico-sanitarias, lo que impedía incluir el lugar en el censo oficial de zonas de baño de Galicia.
La respuesta del Concello de Ourense fue inmediata y unánime. Los cuatro grupos políticos con representación municipal rechazaron la clausura e hicieron un frente común en defensa de las termas, apelando a su valor turístico, social y cultural. Desde ese momento el alcalde Gonzalo Pérez Jácome afirmó que las aguas eran seguras y denunció un exceso de celo normativo por parte de la Xunta. Propuso mantenerlas abiertas con señalización que advirtiese de los posibles riesgos, dejando la decisión de baño en manos del propio usuario.

El alcalde de Ourense y la concejala de Festejos se bañan en las Termas do Muiño para demostrar que son seguras.
Tras la presión institucional y social, el 4 de junio tuvo lugar una reunión clave entre representantes de la Xunta, el Concello, técnicos municipales y portavoces de la oposición. De esta mesa salió una hoja de ruta común: iniciar el expediente para regularizar la situación de las termas.
La primera fase implica la declaración oficial del agua como termal, proceso que puede durar unas semanas. El siguiente paso será su reconocimiento como mineromedicinal, condición imprescindible para poder tramitar su reapertura como espacio de baño conforme a la ley. Esta etapa podría prolongarse durante más de un año, ya que requiere informes técnicos, análisis químicos, y la aprobación final de la Xunta y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil. Mientras todo esto llega, Jácome ha decidido dar este gráfico paso y bañarse el mismo para defender su postura.