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Corrupción, incendios, inmigración, quita de deuda y fiscal acorralan a Sánchez

La Diputación Permanente del Congreso examinará este martes si el presidente y ocho ministros deben rendir cuentas urgentes sobre varios frentes que han desbordado al Ejecutivo en pleno verano

Vista general del Congreso de los Diputados

Vista general del Congreso de los DiputadosJESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

Publicado por
Mariola López

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El Congreso no baja del todo la persiana política este agosto. La Diputación Permanente debatirá este martes la solicitud del Partido Popular para que Pedro Sánchez, sus dos vicepresidentas y hasta seis ministros comparezcan de forma urgente antes de septiembre. La oposición reclama explicaciones inmediatas en medio de una sucesión de crisis que han colocado al Gobierno contra las cuerdas.

El PP ha puesto sobre la mesa una batería de peticiones que afectan a algunos de los asuntos más delicados del Ejecutivo. Reclama explicaciones sobre los casos de corrupción que salpican al entorno gubernamental, exige una respuesta clara a la ola de incendios forestales que ha arrasado varias comunidades, denuncia el colapso en la gestión migratoria y cuestiona con dureza la quita de deuda territorial catalana, además de señalar directamente al fiscal general del Estado.

La clave está en que la Diputación Permanente es el único órgano parlamentario que se mantiene operativo durante el parón estival. Eso convierte la cita del martes en una oportunidad decisiva para que la oposición fuerce la rendición de cuentas del Ejecutivo en un momento en el que el Gobierno preferiría evitar el desgaste público. El PSOE y Sumar, los partidos del Gobierno de coalición, no cuentan con mayoría, así que dependen del voto de los socios de investidura.

La lista de responsables políticos a los que el PP quiere sentar en el hemiciclo incluye a las vicepresidentas Sara Aagesen y Yolanda Díaz, así como a los titulares de Interior, Justicia, Defensa, Migraciones, Hacienda y Transportes. Se trata de los ministerios más expuestos a la crítica popular y donde los populares consideran que se han cometido errores de gestión graves en las últimas semanas.

La ofensiva no solo busca respuestas puntuales. El PP pretende marcar el inicio del nuevo curso político, proyectando la idea de que el Ejecutivo llega desbordado y sin reflejos a un septiembre que se anticipa cargado de retos. La estrategia pasa por trasladar la imagen de un Gobierno superado por los acontecimientos, mientras la oposición asume el papel de fiscalizadora firme.

La presión se acumula sobre Pedro Sánchez, que encara esta cita con la sombra de un otoño difícil en lo parlamentario y lo social. Para el Ejecutivo, el martes será un test de resistencia política y un anticipo de la dureza del debate que marcará la agenda política hasta final de año.

Con el Congreso en funciones mínimas, lo que se decida esta semana tendrá un eco mayor del habitual. El pulso entre Gobierno y oposición en plena canícula estival es, en realidad, el prólogo de un curso político que arranca con los principales frentes abiertos y con la incógnita de si el Ejecutivo será capaz de mantener el control.

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