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Pilar Alegría confirma la cita Sánchez-Puigdemont pero se cubre las espaldas tras mandar a Illa a los leones

La Moncloa intenta vestir de normalidad lo que en realidad evidencia su dependencia de Junts. Mientras Salvador Illa abre camino con una reunión en Bruselas con Puigdemont ninguneado por los propios 'juntaires'. El Gobierno evita concretar cuándo se verá Sánchez con el líder independentista negando que el encuentro esté ligado a los Presupuestos.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y la ministra Portavoz, Pilar Alegría.

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero y la ministra Portavoz, Pilar Alegría.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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Raúl Puente

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Ha sido Pilar Alegría en su función de portavoz del Gobierno la que ha puesto voz a una confirmación incómoda para Moncloa por mucho que les pese: Pedro Sánchez se reunirá con Carles Puigdemont. Sin embargo, la ministra se ha cuidado mucho de no dar fechas ni detalles, envolviendo la cita en una retórica de “absoluta normalidad” que busca maquillar lo que no es otra cosa que una nueva concesión al líder fugado que de un tiempo a esta parte ha retirado su apoyo en el Congreso al PSOE. Un apoyo que el presidente del Gobierno quiere recuperar aunque eso incluya una humillación como verse fuera de España con un fugado de la justicia.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Alegría ha insistido en que el encuentro se anunciará “cuando llegue el momento”, evitando dar explicaciones sobre la evidente conexión entre la reunión que este mismo martes mantiene en Bruselas Salvador Illa, presidente de la Generalitat, y el expresident de Cataluña. Una cita que, lejos de ser inocua, se interpreta como la antesala de la fotografía que Sánchez necesita, pero que intenta aplazar mientras encarga a otros el desgaste político. Y es que este mismo lunes desde Junts calificaron a Illa como un mero emisario al que iban a recibir por motivos meramente institucionales. "Es un obediente sin ningún criterio propio", le definió Jordi Turrull, secretario general de Junts.

Preguntada de forma reiterada, la portavoz ha recurrido al ya clásico tono ambiguo y calculado, rechazando “practicar la futurología” y sin despejar si el propio Sánchez viajará también a Bruselas, el único terreno en el que Puigdemont puede moverse libremente. Con este movimiento, Moncloa sigue sosteniendo el relato de que todo avanza en la “normalidad institucional”, aunque lo cierto es que la reunión no se produce por voluntad política, sino por la dependencia parlamentaria del Gobierno tras la retirada de apoyo de Junts.

María Jesús Montero desvincula el encuentro de una negociación por los Presupuestos

A la par, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha tratado de desvincular el encuentro de cualquier negociación sobre los Presupuestos Generales del Estado. Según dijo, esa tarea recaerá en su departamento y no estaba “en el orden del día”. Una explicación difícil de sostener cuando todos los movimientos con Puigdemont se entienden en clave de supervivencia política.

Montero ha intentado además revestir el acercamiento con Junts como un ejercicio de “confianza mutua” y “convivencia”, presentando el diálogo con un prófugo de la justicia como algo positivo para el interés general. Una justificación que encaja con la estrategia de Sánchez: presentar como normalidad lo que no es más que un ejercicio de cesión continua para mantenerse en el poder.

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