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El juez Peinado busca una “pasarela” para imputar a Sánchez

El presidente del Gobierno muestra en el inicio del curso político las huellas del calvario que está sufriendo por el procesamiento de su esposa y la hipotética entrada en prisión de Begoña Gómez; pero también por su probable imputación si el juez Peinado logra evidencias de que estaba al tanto de los supuestos delitos de su mujer

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

Ricardo Martín
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Lejos de haberle servido para restañar heridas y restaurar su look, el presidente del Gobierno muestra en el inicio del curso político las huellas del calvario que está sufriendo por el procesamiento de su esposa y la hipotética entrada en prisión de Begoña Gómez; pero también por su probable imputación si el juez Peinado logra evidencias de que el presidente estaba al tanto de los supuestos delitos de su esposa.

La gravedad de la situación familiar del presidente no resta un ápice de preocupación -especialmente en Ferraz- por la evolución de los casos de los ex secretarios de Organización socialistas, Ábalos y Cerdán; y las filtraciones provenientes de la documentación entregada por la ex militante socialista Leire Díaz.

Moncloa debería estar celebrando que Sánchez ha superado –una vez más- las consecuencias de otro “cisne negro”, esta vez a cuenta de los devastadores incendios del noroeste español. Los datos del CIS certificarán que el presidente del Gobierno no se ha dejado votos en la gatera en este horroroso mes de agosto, más bien todo lo contrario, particularmente en Castilla y León.

El círculo más cercano al presidente del Gobierno carece de informaciones (como es habitual) que pudieran confirmar lo que es una evidencia: la pérdida de energía de Sánchez y su preocupación creciente por el propósito de un sector de la Judicatura (no tan minoritario como dice Sánchez) de sentarle en el banquillo.

Sin estrategia

El presidente carece de estrategia, más allá de las denuncias de acoso de una “minoría de jueces...”, para atajar la deriva judicial de Begoña Gómez, y menos aún para eludir su posible imputación. En Moncloa dan por hecho que el juez Juan Carlos Peinado –solo o en compañia de “otros”- está trabajando en encontrar la “pasarela” para implicar al presidente Sánchez a partir de la imputación de su esposa.

¿Daría su visto bueno a la hipotética imputación de Sánchez la presidenta del CGPJ y del Supremo, María Isabel Perelló? ¿Dejaría a los pies de los caballos al presidente del Gobierno? En teoría, la recién elegida presidenta Perelló procede del sector progresista de los jueces, y eso alentaría la esperanza en Moncloa, pero sus decisiones hasta la fecha conducen a pensar que “no haría nada para evitarla”.

Moncloa se abre a salvar las “líneas rojas” de Podemos

Con la espada de Damocles judicial cada vez más amenazante sobre la cabeza de “los Sánchez”, el Gobierno abre una carpeta que puede servir para superar el declive demoscópico que se acentuó antes de vacaciones con los casos Koldo, Cerdán y Ábalos: la aprobación del proyecto de PGE para 2026.

Sánchez apuesta fortísimo por este “clavo ardiendo” que le llevaría en volandas al final de la Legislatura y sería una buena carta de presentación para las autonómicas en Castilla y León, previstas para dentro de siete meses.

El obstáculo para la aprobación de unos Presupuestos, cuyo borrador ha comenzado a rodar hace cuatro días, se llama Podemos. El resto de partidos que apoyan parlamentariamente al PSOE se han mostrado dispuestos a “negociar” y no cierran la puerta en absoluto a que Sánchez pueda aprobar los Presupuestos de 2026.

En el caso de Podemos, Sánchez ha empezado a mover algunas de las “líneas rojas” que Ione Belarra ha anunciado para dar vía libre a una negociación que –si culmina exitosamente- llevaría a sus cuatro diputados a apoyar las cuentas del Estado.

La primera de las “líneas rojas” se refiere a la ruptura de relaciones del Gobierno de España con el Estado de Israel. Este órdago es el más difícil de abordar, mientras que las otras dos condiciones: “cortar el paso a la corrupción” y rebajar por ley los alquileres serían negociables, según fuentes del Grupo Parlamentario Socialista.

Apoyo popular

La opinión pública española es en estos momentos una gran aliada de Sánchez en el caso de que decidiera romper relaciones con Israel. También podría lograr un apoyo popular mayoritario si el Ejecutivo “tira pa'lante” y legisla una rebaja de los alquileres por ley, financiando alquileres sociales a un porcentaje significativo de jóvenes.

Es tal la necesidad de Sánchez de que sus PGE de 2026 salgan adelante que tampoco tendrá empacho en sentarse con Carles Puigdemont en el momento en que atisbe la mínima posibilidad de contar con los siete diputados de JUNTS para aprobar los PGE26.

“Difícil, pero posible”, así se pronuncian ministros socialistas que consideran una opción realista la aprobación de los PGE, más cercana si cabe cuanto más se encona el enfrentamiento de Feijoo con los actuales dirigentes de PNV y JUNTS.

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