Sánchez no rompe relaciones diplomáticas con Netanyahu
El Gobierno presume de medidas contra Israel y acusa a su presidente de “genocidio” en Gaza, pero evita dar el paso que reclaman sus socios: romper relaciones diplomáticas y retirar a la embajadora en Tel Aviv. Un gesto que Sánchez descarta mientras se llena de críticas contra el Estado hebreo.

El primer ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Mucho ruido y pocas nueces. Con este refrán se puede resumir la postura actual del Gobierno de España con Israel. A Pedro Sánchez y los suyos se les sigue llenando la boca criticando al país hebreo y a su máximo dirigente, Benjamin Netanyahu, por lo que está pasando en Palestina, hace público un paquete de medidas en su contra, pero aclaran que, a pesar de ello, no rompe las relaciones diplomáticas con el "genocida" Gobierno de Netanyahu.
Ha sido el propio Sánchez quien ha anunciado este mismo lunes que España actuará para “parar el genocidio” en Gaza. Sin embargo, su anuncio vuelve a dejar al descubierto la contradicción de Moncloa: las palabras se endurecen, pero los vínculos con Israel permanecen. Ni ruptura de relaciones diplomáticas ni retirada de la embajadora Ana María Salomón de Tel Aviv. Y todo ello con las reiteradas exigencias de IU y Podemos.
El paquete de medidas presentado incluye un decreto para oficializar el embargo de armas a Israel —vigente, según el Ejecutivo, desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023—, la prohibición de tránsito en territorio español de barcos y aviones con armamento destinado a ese país, o el veto de entrada a personas implicadas en violaciones de derechos humanos en Gaza. Medidas que dejan fuera lo esencial en este caso que son todo críticas: cortar los lazos diplomáticos con Netanyahu.
Los socios del Gobierno no ocultan su malestar. Yolanda Díaz insiste en que “no pueden conformarse” y reclama retirar a la embajadora en Tel Aviv. Antonio Maíllo (IU) califica las decisiones de “positivas pero insuficientes”, mientras que Podemos deja clara su desconfianza y alerta de que Sánchez se queda en “titulares” sin efectos reales.
La tibieza de Moncloa contrasta con la respuesta israelí, que ha reaccionado sancionando a Yolanda Díaz y Sira Rego, a las que les impide la entrada tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados.
Por su parte el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, insiste en que mantener la embajada es necesario para garantizar canales de interlocución y equipara la situación con Rusia, con quien España tampoco ha roto relaciones tras la invasión de Ucrania. Pero este argumento apenas convence a sus socios, que recuerdan que la diplomacia no puede convertirse en excusa para mirar hacia otro lado ante los crímenes de guerra.
La realidad es que, pese a las declaraciones continuas contra Israel y las acusaciones de cometer “genocidio”, el Gobierno evita dar un paso que marcaría una ruptura real con el odiado Netanyahu.