legislatura a la deriva
El Gobierno sigue encadenando derrotas: Junts tumba la jornada de 37,5 horas y deja a Sánchez (y Yolanda Díaz) sin otra ley clave
El Congreso vuelve a asestar un duro golpe al Ejecutivo de coalición: el proyecto de ley para reducir la jornada laboral cae gracias a la mayoría absoluta formada por PP, Vox y Junts. Es la sexta iniciativa legislativa tumbada en lo que va de legislatura y se suma a una larga lista de derrotas que supera ya las 150.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras.
El fracaso se ha convertido en la rutina del Gobierno en el Congreso. La última muestra ha llegado este miércoles, cuando la Cámara Baja ha rechazado la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una de las banderas de Yolanda Díaz y Sumar. El golpe no vino solo de la oposición tradicional del PP y Vox: Junts, socio clave en cuanto a cantidad de votos para Pedro Sánchez, decidió alinearse con ellos y asestar así un nuevo varapalo al Ejecutivo.
Con esta votación, el Gobierno suma ya seis leyes caídas en la legislatura, un récord que refleja su debilidad parlamentaria y la creciente distancia con los grupos que fueron decisivos en la investidura. En total, casi 150 derrotas en votaciones del hemiciclo en apenas 20 meses, un número que retrata la falta de rumbo y apoyos del bloque gubernamental.
Una legislatura plagada de reveses
Desde el arranque de la legislatura, el PSOE ha visto cómo caían en el Congreso decretos y proyectos de ley de gran calado. En diciembre de 2023, un decreto sobre reformas en Justicia y función pública se vino abajo. En enero de 2025, dos decretos fueron derogados en el mismo día: uno sobre el impuesto a las energéticas y otro ‘ómnibus’ que mezclaba medidas sociales y económicas, incluida la revalorización de pensiones. En julio, se hundió otro decreto para reforzar el sistema eléctrico.
A ello se suman dos leyes emblemáticas: la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública y, ahora, la jornada laboral de 37,5 horas. Aunque la primera fue rescatada tiempo después, la segunda supone una derrota simbólica para Díaz y un serio revés para el Gobierno.

La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, pasa por delante de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
El Ejecutivo no solo tropieza con PP y Vox: sus propios socios de investidura han mostrado reiteradamente su malestar. Junts, ERC, PNV o incluso Podemos han contribuido a tumbar iniciativas clave. Fue Junts quien frenó en seco la Ley de Amnistía en febrero; también se abstuvo en la reprobación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras la muerte de dos guardias civiles en Barbate.
Incluso Podemos, en enero de 2024, votó contra un decreto de Yolanda Díaz sobre el subsidio de desempleo, provocando la primera derrota parlamentaria del Gobierno en esta legislatura.
Una oposición que huele sangre
El PP ha sabido aprovechar esta debilidad. Su estrategia es clara: someter a votación las iniciativas punto por punto, multiplicando así las opciones de que el Gobierno pierda apoyos. En muchos casos, Junts ha preferido abstenerse o incluso votar con la oposición, dejando al Ejecutivo contra las cuerdas. Esa táctica explica por qué el 19 de diciembre de 2024 el Gobierno encajó 23 derrotas en un solo día, entre enmiendas y votaciones separadas.

El lider de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 21 de mayo de 2025, en Madrid (España).
No solo ha perdido proyectos propios: el Gobierno ha tenido que retirar iniciativas antes de verlas derrotadas. Ocurrió con la reforma de la Ley de Suelo en 2024 y con un proyecto sobre gases invernadero. Además, no ha podido impedir que el Congreso tramite proposiciones de ley del PP contra su criterio, como la que plantea revertir el cierre de nucleares o transformar el CIS.
Mientras tanto, la Mesa del Congreso, dominada por PSOE y Sumar, se ha visto obligada a retrasar el avance de esas iniciativas ampliando plazos de enmiendas, en un intento de frenar una dinámica cada vez más desfavorable.
El desgaste parlamentario se refleja también en las reprobaciones: dos ministros han sido censurados en la Cámara, Grande-Marlaska y Óscar Puente (este último en dos ocasiones). Además, el Congreso exigió al Gobierno presentar los Presupuestos de 2025, una reclamación del PP que contó con el apoyo de ERC y Podemos.
Un Gobierno cada vez más acorralado
La derrota de la jornada laboral de 37,5 horas es mucho más que un tropiezo legislativo. Es el síntoma de un Gobierno en minoría, sin control de la agenda y dependiente de socios que ya no están dispuestos a sostenerlo. Junts, con sus votos decisivos, se ha convertido en el verdugo de muchas de sus iniciativas.
A medida que la legislatura avanza, la aritmética parlamentaria se vuelve más implacable. Lo que en su día fue un frágil equilibrio de apoyos se ha transformado en una trampa para el Ejecutivo, incapaz de garantizar mayorías estables. La caída de la jornada laboral de 37,5 horas solo confirma una realidad: el Gobierno de Sánchez sobrevive, pero no gobierna.