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Moncloa ordena subir el tono violento al PSOE: de "Feijóo no va a llegar vivo" a "no vamos a entregar las armas"

Los socialistas, que hiperventilaban porque Tellado dijo “fosas”, elevan la agresividad en sus declaraciones en esa estrategia de crispación con la excusa de Palestina y usan una dialéctica más propia de los años 30 del siglo pasado

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús MonteroEuropa Press

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Imagínense que alguien del PP o de Vox dijera que “Pedro Sánchez no va a llegar vivo” a la siguiente legislatura. La que se liaría, de denuncias en la Fiscalía, hordas de dirigentes del PSOE repitiendo como cacatúas que han amenazado al presidente, y 24 horas de TVE y el equipo de opinión sanchista sobre el odio de la derecha. Pero resulta que la frase no es de nadie de derechas, sino de la propia vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, referida a Alberto Núñez Feijóo, y es de los múltiples ejemplos de la estrategia en la que ha entrado el sanchismo de subir el tono agresivo coincidiendo con el tema de Palestina para atraer y mantener despierto al sector más radical de la izquierda.

“Miedo es el que tiene el PP, y especialmente el señor Feijóo, a no llegar vivo al final de la legislatura”, era la frase que pronunciaba María Jesús Montero en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Evidentemente es una metáfora, se refiere que no va a llegar como candidato a las próximas elecciones. Pero el PSOE que montaba un ejercicio de paroxismo hace una semana porque Miguel Tellado pronunciaba la palabra “fosas” y poco más vendían en esa hipérbole del sanchismo que el PP los quería ver fusilados en una cuneta, la frase de la ministra de Hacienda demuestra que cuando se trata de aplicárselo a ellos, da igual el lenguaje más grueso.

El PSOE ha entrado en una deriva muy peligrosa donde hasta se alientan algaradas como la de la Vuelta Ciclista y luego se justifican por el fin de la causa Palestina. Una vez cruzada la línea donde la violencia es válida por un fin mayor, qué más da decir al adversario que “no va a llegar vivo” y además tener luego la piel tan fina de hiperventilar si el contrario dice “fosas” o habla de la prostitución de ex ministros del PSOE. Eso polariza, crispa, mantiene a una izquierda del PSOE alicaída que según las encuestas se derrumba en votos -sobre todo Sumar- en tensión y envalentonada ante ese enemigo de la “ultraderecha”, que viene a ser cualquiera que no le baile el agua a Pedro Sánchez.

“Los que se ponen histéricos porque alguien usa una expresión hecha sobre fosas usan otra sobre no llegar vivos y se quedan tan frescos ¿Tenía algún doble sentido?” o “¿os acordáis del circo montado por lo de la fosa de Tellado? Miedo es el que tiene Feijóo a no llegar vivo, dicen ¿Amenaza de muerte? A este juego podemos jugar todos. Calvo Sotelo, julio 1936. Hay precedentes de amenazas cumplidas por PSOE”, señalaban a los socialistas sobre el peligroso juego en el que han entrado azuzando los instintos más primarios todo por seguir salvando al soldado Sánchez y tapar sus escándalos. Y no es el único ejemplo, ese lenguaje belicista impregna todo el PSOE como Óscar Puente soltando que “quien crea que el PSOE se va a rendir y que va a entregar las armas”. Seguir dinamitando la convivencia en España, pero ya saben, todo sea porque Sánchez siga en Moncloa.

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