GUERRA EN LA FRANJA DE GAZA
Feijóo y Sánchez coinciden y aplauden el plan de paz de Trump para Gaza
Respuesta positiva del presidente del PP y del secretario general del PSOE a la propuesta de 21 puntos que lleva la firma del mandatario estadounidense y que busca una paz histórica entre israelíes y palestinos.

Alberto Núñez Feijóo durante una sesión en el Congreso frente a Pedro Sánchez.
"Un futuro en paz es posible". "España da la bienvenida a la propuesta de paz para Gaza impulsada por EEUU". Estas dos frases han sido difundidas por Alberto Núñez Feijóo, la primera; y por Pedro Sánchez, la segunda. El presidente del Partido Popular y el secretario general de los socialistas coinciden en aplaudir el anuncio de Donald Trump sobre Gaza.
Que el líder del PP y el del PSOE den su visto bueno al mismo tiempo a una iniciativa internacional, es poco menos que una rareza. La política española, polarizada hasta el extremo, ha encontrado en la propuesta del mandatario estadounidense un punto de encuentro. Feijóo lo valora como “realista” porque encaja con un enfoque pragmático, alejado de maximalismos. Mientras que Sánchez lo celebra como victoria diplomática, aprovechando el escaparate internacional que tanto le gusta.
La coincidencia abre una paradoja: mientras en España se enzarzan día a día por cualquier cuestión doméstica, ambos comparten ahora el mismo marco de apoyo a un plan liderado por un político que encarna justo lo contrario de lo que dicen defender en casa.
"El Plan Trump para Gaza abre una vía realista: liberación de rehenes y presos, alto el fuego, retirada progresiva de Israel, ayuda humanitaria y reconstrucción", escribe el líder 'popular'. Y añade: "Sin Hamás, sin anexiones, con apoyo de los países árabes y un gobierno tecnocrático palestino".
Para el presidente del Gobierno lo destacado es que "hay que poner punto final a tanto sufrimiento", asegura. "Es la hora de que cese la violencia, se produzca la inmediata liberación de todos los rehenes y se dé acceso a la ayuda humanitaria para la población civil", escribe Sánchez. "La solución de dos Estados, Israel y Palestina, conviviendo uno junto a otro en paz y seguridad, es la única posible", destaca.
"Junta de Paz", presidida por Trump
La paz en Oriente Próximo vuelve a tener apellido norteamericano. Esta vez no se llama Oslo ni Camp David, sino Trump. Con su habitual mezcla de grandilocuencia y autopromoción, el presidente estadounidense anunció junto a Benjamin Netanyahu un plan para Gaza que, al menos sobre el papel, promete un alto el fuego, la liberación de rehenes, la retirada progresiva de Israel, entrada de ayuda humanitaria y reconstrucción del enclave. La gran novedad, más allá del contenido, es el formato: la creación de una “Junta de la Paz” presidida nada menos que por el propio Donald Trump. Una propuesta de 21 puntos con la firma del mandatario del Despacho Oval.
Trump, en plena carrera hacia la Casa Blanca, no ha desaprovechado la ocasión para presentarse como garante global de la estabilidad. Su frase lo dice todo: “No lo he pedido yo. Estoy muy ocupado, pero teníamos que asegurarnos de que esto funcione. Los líderes del mundo árabe e Israel me han pedido que lo haga”. La imagen es clara: el magnate convertido en árbitro universal, autodesignado conductor de un conflicto que lleva más de siete décadas devorando intentos de paz.
En lo político, el movimiento encierra un doble objetivo. Hacia dentro, proyecta liderazgo presidencial en plena campaña. Hacia fuera, obliga a Netanyahu a alinearse con una hoja de ruta en la que Israel se compromete a ceder, al menos de forma temporal, parte de su control en Gaza
El plan Trump-Netanyahu promete mucho sobre el papel, pero arrastra viejos dilemas: ¿Qué legitimidad puede tener una “Junta de la Paz” presidida por el propio impulsor del plan? ¿Aceptarán los palestinos un gobierno tecnocrático tutelado desde Washington y Tel Aviv? ¿Resistirá Netanyahu la presión de su coalición más ultranacionalista? La historia de Oriente Próximo está plagada de planes de paz que nacieron con fuegos artificiales y murieron en el silencio de los despachos.
El mundo, expectante; España, también
Como era de esperar, el anuncio no solo ha generado titulares en Washington y Jerusalén. También ha sacudido la política española. Lo sorprendente es que, por primera vez en mucho tiempo, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han coincidido en su análisis. El mundo entero está expectante, incluido -por supuesto- nuestro país.
Trump se presenta como juez y parte de un conflicto que nunca tuvo árbitros imparciales. Feijóo y Sánchez lo aplauden. Lo único seguro es que Oriente Próximo vuelve a ser escenario de la enésima foto histórica. Y, como tantas veces, la foto puede durar más que la paz.