'caso koldo'
El PP aprovechará el Reglamento del Senado para obligar a Sánchez a hablar: esta será la pregunta clave que los de Feijóo le harán
El Partido Popular ha decidido activar su mayoría absoluta en el Senado para citar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a comparecer en la comisión de investigación del caso Koldo. Tras meses de advertencias, Feijóo anunció la medida en el Congreso, convencido de que será la única forma de obligar al jefe del Ejecutivo a dar explicaciones sobre los sobres con dinero en efectivo vinculados al entorno del PSOE.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.
Era el as que el Partido Popular tenía guardado bajo la manga y este miércoles, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, Alberto Núñez Feijóo decidió jugarlo. Ante un hemiciclo tenso, el líder de la oposición anunció que su partido, aprovechando la mayoría absoluta que ostenta en el Senado, citará al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a comparecer en la comisión de investigación sobre el llamado caso Koldo. El movimiento, largamente anticipado por los populares pero aún sin fecha concreta, marca un nuevo punto de inflexión en la ofensiva política del PP contra el Ejecutivo.
Con esta maniobra, Feijóo busca lo que en Génova definen como “la única forma de obligar a Sánchez a hablar”. Y no solo a hablar: también a responder sin límite de tiempo, a diferencia de las sesiones de control parlamentario en el Congreso. Las fuentes populares consultadas no esconden sus intenciones: forzar a Sánchez a pronunciarse sobre los sobres con dinero en efectivo que el PSOE pagaba, tal y como reconocen, asegurando que es del todo legal, a Ábalos y Koldo.
Las imágenes de esos sobres, incluidas en el reciente informe de la UCO fechado el pasado viernes, han encendido todas las alarmas en la oposición. Desde el PP señalan que ese informe ha sido “el punto de inflexión”. Aunque el documento, según recordó el propio Sánchez en su respuesta a Feijóo, no recoge indicios de financiación irregular del PSOE, los populares han encontrado en él la oportunidad para estrechar el cerco político.
Andalucía
Juanma Moreno anuncia la dimisión de la consejera de Salud y una "renovación profunda" del SAS
Manuela Herreros
“Puedes pagar en efectivo, pero tienes que explicar de dónde ha salido el dinero”, insisten fuentes de la dirección del PP. Esa será, aseguran, la pregunta clave que le dirigirán a Sánchez en su comparecencia ante la comisión de investigación: la procedencia de los fondos. “No mostraron los extractos bancarios porque no los tienen”, repiten en Génova 13. El objetivo es claro: abrir un flanco en la credibilidad del presidente del Gobierno y sembrar dudas sobre la limpieza de la financiación socialista en torno al escándalo.
Desde Moncloa, sin embargo, se aferran a la legalidad del informe de la Guardia Civil y a la falta de implicación directa del partido. Pedro Sánchez acusó a Feijóo de buscar el titular fácil y le recomendó “elegir mejor sus batallas políticas”, defendiendo que el informe de la UCO no prueba irregularidades económicas atribuibles al PSOE.
Pero el PP ya tiene la hoja de ruta marcada. Aunque la fecha de la comparecencia de Sánchez sigue sin cerrarse, desde el entorno de Feijóo anticipan que será después de que Ábalos y Koldo declaren en el Supremo y antes de que se juzgue al fiscal general del Estado. “Este momento está perfectamente escogido”, dicen con cálculo milimétrico desde el Senado.
Y es que para los populares, la comisión de investigación se ha convertido en un campo de batalla clave. Allí, Sánchez —recuerdan desde el PP— tiene la obligación legal de decir la verdad. Mentir en ese foro, advierten, podría tener consecuencias penales.
En resumen, Feijóo mueve ficha y lanza un órdago político con la esperanza de forzar a Sánchez a hablar sobre lo que hasta ahora ha evitado: los sobres, el dinero en efectivo y su procedencia. En este tablero de ajedrez institucional, el Senado —habitualmente en segundo plano— se convierte ahora en epicentro de la presión política. Y la partida no ha hecho más que comenzar.