Robles la lía: cuestiona la capacidad de otros países para llegar al 5% en defensa
En plena tormenta a causa de la amenaza de Trump de expulsar a España de la OTAN por inclumplir con el gasto en Defensa, la ministra del ramo se defendió apuntando a otros aliados, perjudicando aún más a la diplomacia española

La ministra de Defensa, Margarita Robles
La tormenta política y diplomática que azota al Gobierno tras las palabras de Donald Trump ha encontrado en Margarita Robles una respuesta poco afortunada. El presidente norteamericano advirtió que España debería ser expulsada de la OTAN por no cumplir con el gasto en Defensa. Y la ministra, en lugar de centrarse en aportar la certeza de que España cumplirá, eligió sembrar dudas sobre la seriedad de otros socios de la Alianza.
“España cumple y va a cumplir siempre sus compromisos, mientras a lo mejor algunos dicen que van a cumplir y no sabemos si van a cumplir o no, España lo que dice lo cumple”, aseguró Robles, en una declaración, en presencia de la reina emérita Dona Sofía, que buscaba transmitir firmeza, pero que se ha convertido en un auténtico tiro en el pie. Porque al tratar de desviar la atención hacia terceros, Robles ha abierto una grieta en la relación de confianza que debe primar en el seno de la organización atlántica.
El problema de fondo es evidente: España no alcanza ni de lejos los niveles de inversión militar exigidos por Trump, que reclama un 5% del PIB. El país sigue muy por debajo incluso de la meta inicial del 2% fijada por la propia OTAN, lo que deja poco margen de maniobra al Gobierno. De ahí que la comparación con otros aliados suene más a maniobra de distracción o metedura de pata que a un verdadero compromiso.
Lejos de calmar las aguas, la intervención de la ministra ha añadido más tensión a un escenario ya de por sí delicado. La diplomacia española queda en entredicho cuando una de sus principales responsables opta por la crítica velada a otros países en vez de reafirmar con datos y hechos la seriedad de España. En un contexto de inseguridad global y con la guerra de Ucrania como telón de fondo, la imagen transmitida es la de un socio a la defensiva, que intenta ganar tiempo culpando a los demás.
Lo que España necesita en este momento no es un reproche hacia fuera, sino un plan creíble hacia dentro. Trump ha lanzado un órdago sin precedentes, y la respuesta del Ejecutivo no puede consistir en palabras grandilocuentes ni en comparaciones estériles. Robles, con su metedura de pata, ha convertido una advertencia grave en un problema mayor: ahora no solo está en cuestión el compromiso español con la OTAN, sino también la habilidad del Gobierno para manejar una crisis diplomática de primera magnitud.