Bombas de humo de sánchez
Nueva bomba de humo de Sánchez: propone a la UE acabar con el cambio de hora por “motivos de salud”
El presidente del Gobierno lanzó la iniciativa esta semana en Bruselas, en plena caída de popularidad y con el PSOE en crisis interna, reabriendo un debate que Europa ya había aparcado hace años.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno vuelve a agitar un tema menor para tapar los verdaderos problemas del país. Mientras la economía se frena, el paro juvenil sube y la crisis interna del PSOE se agrava, Pedro Sánchez lleva a Bruselas una “propuesta de salud pública”: eliminar el cambio de hora en la Unión Europea. Otra maniobra de distracción con sello Moncloa. Una propuesta sin urgencia… pero con titulares
Pedro Sánchez ha pedido oficialmente a la UE que ponga fin al cambio de hora estacional. Según el presidente, “es negativo para la salud” y “ya no supone ahorro energético”.
Una declaración que llega justo cuando más le conviene políticamente: en plena caída de apoyo en las encuestas y con su Gobierno cercado por la polémica judicial y la tensión interna con sus socios.
Bruselas, donde el debate gira en torno a la guerra en Ucrania, la inflación o la energía, difícilmente colocará esta propuesta entre sus prioridades. Pero el efecto mediático ya está conseguido: Sánchez aparece de nuevo como el dirigente “progresista” que defiende al ciudadano frente a los males cotidianos.
Del reloj biológico al reloj político
El Gobierno asegura que los cambios de hora “alteran los ritmos del sueño” y “no aportan beneficios reales”. Sin embargo, la ciencia también recuerda que España mantiene el huso horario equivocado desde hace 80 años, y que el problema no es el cambio estacional, sino el desfase permanente respecto al horario solar.
Pero reformar eso implicaría tocar horarios laborales, escolares y comerciales: demasiado complejo para un Gobierno que prefiere los titulares a las soluciones.
Así, Sánchez elige el camino fácil: un gesto simbólico, sin coste político ni presupuestario, que le permite mostrarse activo en Europa sin abordar ninguna de las reformas de fondo que su propio país necesita.
Una “prioridad” que nadie pidió
Fuentes comunitarias reconocen que el asunto del cambio horario está en el cajón desde 2019, cuando la Comisión Europea dejó el tema congelado ante la falta de consenso. Ahora, Sánchez pretende reabrir el debate… sin respaldo real ni urgencia evidente.
Eso sí, el relato está servido: “España lidera una iniciativa europea por la salud y el bienestar”.
Mientras tanto, los precios de la luz siguen disparados, la vivienda continúa inaccesible y la confianza económica no levanta cabeza.
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Enrique Martínez Olmos
De los viernes sociales al reloj europeo
No es la primera vez que Moncloa recurre a un golpe de efecto. Lo hizo con los “viernes sociales”, con los “cheques de ayuda” y con cada crisis que exigía un cambio de narrativa.
Ahora, el turno es del reloj. Un tema que no divide, no exige pactos y —sobre todo— no incomoda a nadie.
Perfecto para llenar titulares y redes mientras los verdaderos problemas siguen marcando otra hora muy distinta.
Porque en Moncloa, más que cambiar la hora, lo que urge es cambiar el rumbo.