CRISIS EN EL CONSEJO DE MINISTROS
El Gobierno pide la dimisión del Gobierno: Sumar quiere la cabeza de Isabel Rodríguez
"No se puede venir al Pleno del Congreso a proponer como medidas estrella teléfonos de la esperanza en un asunto como este, y menos aún, cuando tiene sobre la mesa una serie de propuestas, las que hicimos desde Sumar", le reprochan a Sánchez sus socios de coalición sobre la crisis de vivienda

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, en el Congreso de los Diputados.
La fractura interna del Ejecutivo vuelve a hacerse visible. La coalición monclovita atraviesa un nuevo episodio de tensión entre sus dos almas, PSOE y Sumar. Esta vez, la batalla se recrudece a cuenta de la política de vivienda.
Desde el grupo parlamentario al que continúa perteneciendo Yolanda Díaz elevan el tono contra la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, a quien responsabilizan directamente del deterioro de un problema que, según Sumar, “no admite más excusas”.
Verónica Martínez, portavoz de Sumar en el Congreso de los Diputados, ha planteado este martes a Isabel Rodríguez, que si sigue sin asumir que se necesitan medidas "serias, innovadoras y valientes" para atajar la crisis de precios debería "dejar paso" a alguien que sí esté dispuesto a impulsar este tipo de políticas, porque tanto a su grupo como a la ciudadanía se les está "acabando la paciencia" con esta ministra.
Lo ha dicho en una rueda de prensa en la Cámara Baja en la que ha mostrado su "decepción" con la comparecencia que protagonizó Rodríguez la semana pasada en el hemiciclo y ha criticado que desoiga las medidas que propone Sumar en esta materia.
"No se puede venir al Pleno del Congreso a proponer como medidas estrella teléfonos de la esperanza en un asunto como este, y menos aún, cuando tiene sobre la mesa una serie de propuestas, las que hicimos desde Sumar", ha censurado Martínez.
"Aquí están nuestras ideas, ellos no tienen"
En este contexto, se ha quejado de que el PSOE aún no ha dado respuesta a las últimas propuestas que les ha trasladado Sumar en esta materia y ha reclamado que se les explique "cuál es la razón para que desde el Ministerio de Vivienda de España no se quieran asumir como medidas útiles".
"Porque si no son medidas inútiles, deberían estar adoptándose" cuando vienen del socio de Gobierno, ha rematado. Recalcan también en Sumar que, después de dos años se legislatura, "no se puede seguir ni un minuto más con un ministerio que se llama de Vivienda, esperando que se adopten medidas que tengan algún efecto en los precios de la vivienda". "Si ella no tiene ideas, ahí tiene las nuestras", ha insistido Verónica Martínez.
La respuesta de la ministra portavoz -y también socialista- no ha sentado demasiado bien en su socio de coalición. Pilar Alegría se ha limitado a poner en valor todo lo hecho hasta ahora en materia de vivienda, desde que Pedro Sánchez llegó al Palacio de la Moncloa. Unas cifras, que viendo la realidad habitacional de nuestro país, no contentan a la facción Sumar del Ejecutivo, ni tampoco a la ciudadanía.
Escuchar a Pilar Alegría este martes y hacerlo en el mismo lugar hace 10 meses -14 de enero de 2025- es contemplar un ejercicio de repetición de ideas y argumentarios. Unas palabras que desesperan -sobre todo- a la parte de Sumar que no se encuentra dentro del gabinete de Pedro Sánchez.
El PP está de acuerdo y pide responsabilidad a Sánchez
En el Partido Popular son plenamente conscientes del desgaste que generan estas tensiones. De hecho, desde Génova no han desaprovechado la oportunidad de seguir metiendo el dedo en la llaga.
Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del partido, ha coincidido -“sin que sirva de precedente”- con el diagnóstico de Sumar, al exigir la dimisión de Isabel Rodríguez. Pero van más allá: “Ahora solo queda que pidan el cese del máximo responsable de la situación actual de la vivienda: Pedro Sánchez”.
Mientras tanto, el nuevo pulso entre las dos facciones de Gobierno ilustra la paradoja que vive el escenario político de este país. Sumar busca perfil propio de cara a unas elecciones anticipadas, mientras Sánchez continúa sobreviviendo gracias al apoyo de lo que aún queda a su izquierda, después de haberlo devorado.