Puigdemont tropieza con la Fiscalía del Constitucional: no hay motivo para levantar su orden de arresto
La Fiscalía del TC ha rechazado suspender la orden de detención nacional (dictada por el Supremo) contra Carles Puigdemont. El fiscal jefe, Pedro Crespo, recuerda que la supuesta “pérdida de libertad” que alega el expresidente catalán es consecuencia directa de su propia fuga, no de una vulneración de derechos.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.
Carles Puigdemont vuelve a tropezar con la Justicia española en su intento de regresar a España y no ser arrestado. La Fiscalía del Tribunal Constitucional (TC) se ha opuesto con firmeza a suspender de manera cautelar la orden de detención dictada por el magistrado del Supremo, Pablo Llarena, contra el expresidente catalán por el caso del procés y la malversación vinculada al 1-O.
El líder de Junts había solicitado esa suspensión como medida urgente dentro del recurso de amparo presentado ante el TC, alegando que la orden de detención vulnera sus derechos fundamentales a la libertad y a la participación política. Según Puigdemont, la medida "impide el ejercicio de su función como parlamentario electo".
Pero la Fiscalía no ha dado crédito a esos argumentos. En un escrito claro y contundente, el fiscal jefe del TC, Pedro Crespo, recuerda que no existe una afectación real e inmediata de sus derechos, sino "una hipotética afectación" que depende "en buena medida" de la propia voluntad de Puigdemont.
"Lo que el recurrente presenta como una coacción que le impide entrar en territorio nacional —explica Crespo— no es más que el fruto de su propio temor a ser privado de libertad por una resolución judicial que es consecuencia de su propia conducta procesal". En otras palabras: si Puigdemont está en libertad, es porque sigue fugado, y si decide regresar a España, deberá responder ante el Tribunal Supremo. La Fiscalía recuerda que la orden de detención tiene una motivación clara: el riesgo de fuga, un riesgo que, en palabras de Crespo, está "pública y notoriamente consumado" tal y como quedó demostrado en su última visita a neustro país.

Centenares de personas durante la concentración para recibir al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.
Además, el fiscal advierte que no corresponde al TC cuestionar la orden dictada por el juez Llarena en esta fase del procedimiento, sino únicamente analizar si existe un daño real e irreparable para los derechos del recurrente. “Nada hay en consecuencia que restablecer en el plano de la libertad personal del actor, que disfruta de ella en tanto se mantiene voluntariamente fuera del radio de acción de la Justicia española”, concluye el informe.
Esta posición de la Fiscalía deja a Puigdemont sin margen en su intento de paralizar la actuación judicial. Fuentes jurídicas señalan que este tipo de medidas cautelares rara vez se conceden, y todo apunta a que el TC terminará rechazando su petición, igual que ocurrió con Oriol Junqueras en un caso similar.
Mientras tanto, el expresidente catalán sigue evitando pisar suelo español. La última vez que lo intentó, logró escapar gracias a la protección política y logística de su entorno y de los Mossos afines. Pero esta vez, con la Fiscalía cerrando filas con el Supremo, el mensaje es claro: si vuelve a España, será detenido.
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Benjamín López