El PSOE recurrió a tácticas mafiosas para influir en Marchena durante el juicio al fiscal general
Mensajes filtrados, maniobras políticas y contactos con medios formaron parte del operativo diseñado desde las cloacas de Ferraz para condicionar la actuación del magistrado y alterar el equilibrio institucional

El Fiscal General, Álvaro García Ortiz, durante el juicio en el Supremo
El PSOE habría urdido un plan de presión contra el magistrado Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, durante el proceso judicial que implicaba al ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. La información, desvelada por El Confidencial, apunta a la existencia de un entramado político y mediático impulsado desde las cloacas de Ferraz para condicionar la decisión del juicio.
Los datos, corroborados por el medio con documentación interna y mensajes filtrados, muestran un intento coordinado de influir en el tribunal a través de contactos con periodistas, difusión de informaciones interesadas y presiones soterradas sobre el entorno judicial. Estas prácticas se asemejarían más a métodos de corte mafioso que a estrategias propias de un partido democrático.
El objetivo último del operativo habría sido modular la postura de Marchena respecto al procedimiento abierto contra García Ortiz, acusado de revelación de secretos al filtrar datos personales de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador. La ofensiva se activó en paralelo a los movimientos del Ejecutivo por renovar el Consejo General del Poder Judicial, lo que acentuó la sensación de presión institucional coordinada.
Varios dirigentes socialistas, entre ellos Santos Cerdán, Leire Díez y Javier Pérez Dolset, participaron en la elaboración de un relato público favorable al fiscal general, buscando desacreditar al Supremo y sembrar dudas sobre la imparcialidad del tribunal. En esta estrategia mediática participaron, según El Confidencial, perfiles vinculados a la comunicación gubernamental y periodistas afines al entorno de Moncloa, lo que refuerza la tesis de una operación planificada desde las estructuras más altas del poder político.
Guerra sucia de Ferraz
El uso de filtraciones selectivas, la coordinación con determinados medios y la instrumentalización del discurso judicial habrían configurado lo que diversas fuentes denominan ya “la guerra sucia de Ferraz”. Esta ofensiva, además de poner en entredicho la independencia judicial, erosiona la confianza pública en las instituciones que sustentan el Estado de derecho.
De confirmarse los hechos, el caso marcaría un precedente peligroso en la historia democrática española. No hablamos de una simple filtración, sino de un intento de control político del sistema judicial. Este episodio simboliza el punto más bajo en la relación entre el poder político y la Justicia desde los años noventa.