La sombra de Leire Díez persigue a Montero y deja al Gobierno de Sánchez contra las cuerdas
En una sesión de control tensa, el PP alzó el volumen y acusó a María Jesús Montero de dirigir maniobras desde la sombra. La vicepresidenta respondió recordando que este Gobierno presume de ‘legalidad’ mientras esquiva preguntas incómodas

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados 12/11/2025
En el Congreso de los Diputados, la tensión está sin duda alcanzado uno de sus picos más elevados en toda la legislatura y no es para menos. Cada semana es un nuevo capítulo en los asuntos de corrupción que rodean al PSOE, siendo esta semana los audios de Leire Díez los que ponen en más aprietos si cabe al principal partido del Gobierno.
Elías Bendodo, vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del Partido Popular (PP), ha dirigido una batería de preguntas directas a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero. Con aspereza, le ha inquirido si mantiene ‘relación directa’ con la exmilitante socialista Leire Díez, investigada y protagonista de audios comprometidos, o incluso si la propia Montero era ‘la verdadera fontanera del PSOE’. Bendodo no ha escatimado en gráficos: ‘Si no manda nada, es que no se enteraba de nada y, si manda mucho, entonces era usted quien estaba al tanto de todo’.
La réplica de Montero ha sido la esperada: ha tachado la intervención de ‘incalificable’ y ha emplazado al diputado a ‘tomarse el Parlamento con seriedad’. Por supuesto, que hasta en el PP saben que son 'mentiras, bulos y difamaciones'. Todo ello después de los audios de Leire Díez en los que afirmaba, entre otras cosas, que era la persona encargada en el PSOE de limpiar todo lo que estaba saliendo sobre las causas judiciales que acechan Ferraz y que hablaba como "la mano derecha" de Santos Cerdán.
Las piezas del tablero
El trasfondo de esta confrontación es un caso que ya golpea al PSOE. La exmilitante Leire Díez ha protagonizado filtraciones de audios en los que se autoproclamaba ‘la persona que ha puesto el PSOE’ para investigar determinados informes policiales y judiciales. Aunque ella misma afirma que actuaba como periodista e investigadora y no como encargada del partido (‘ni fontanera ni cobarde’), la sombra alcanza a Ferraz.

Leire Díez comparece en la comisión de investigación del caso Koldo
El PP ha aprovechado esa grieta y su portavoz, Ester Muñoz, también ha cuestionado a Montero si mantenía que su formación no había incurrido en financiación ilegal pese a que la Audiencia Nacional investiga pagos en metálico al exministro José Luis Ábalos. Montero ha reiterado que su partido ha ‘operado bajo el principio de legalidad’.
Cuando la vicepresidenta rechaza ‘bulos y difamaciones’, evita de facto entrar en el fondo de los audios, en la investigación judicial, y en los plazos de respuesta. Así deja un espacio que la oposición aprovecha para decir que no solo es cuestión de una persona, sino de un sistema político convertido en mampara.
Por su parte, el PP no se conforma con interpelaciones: usa el escenario para situar al PSOE en el tablero de la corrupción recurrente, comparándolo con los casos históricos que persiguen al partido de gobierno. Un movimiento que, no hay duda, busca erosionar la credibilidad de Sánchez sin necesidad de esperar nuevas filtraciones: basta con que la sombra permanezca.
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Enrique Martínez Olmos
Este episodio del Pleno no es un rifirrafe más. Es una radiografía de los riesgos a los que se expone un Gobierno que se jacta de ser de coalición, progresista y moralmente superior. Cuando uno de sus miembros clave es señalado de jugar a las cloacas del poder y otro responde con evasivas, la derrota no es solo de un partido: es del sistema que prometió regeneración. El PSOE puede negar todo, tachar de montajes o conspiraciones, pero mientras no aclare el papel de Leire Díez, de Montero, y la unidad real del Gobierno, seguirá en la mano de la oposición, que ya no pregunta: exige.