El PP “expectante” tras la condena del Fiscal General: creen que los socios del Gobierno solo harán caer a Sánchez si hubiera una “caja B” en el PSOE
La sentencia histórica contra el fiscal general ha sacudido el tablero político y dejado al PP en guardia: Génova cree que el verdadero punto de inflexión para Sánchez solo llegaría si la justicia destapa una “caja B” en su partido.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y la diputada del PP Cuca Gamarra.
La sentencia del Tribunal Supremo que condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha sacudido de nuevo el clima político en España. El fallo, adelantado por la Sala Segunda antes de su notificación formal a las partes, impone una multa de 7.200 euros, dos años de inhabilitación y una indemnización de 10.000 euros por la revelación de datos confidenciales del empresario Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Una resolución de carácter histórico, no solo por su dureza, sino porque por primera vez en democracia un fiscal general se ha sentado en el banquillo.
El proceso, que quedó visto para sentencia hace apenas una semana tras seis sesiones intensas y 40 testificales, ha desembocado en una decisión adoptada por cinco de los siete magistrados. Los dos votos particulares, emitidos por las magistradas progresistas Ana Ferrer y Susana Polo, subrayan la fractura interna en el tribunal. Polo, que era la ponente inicial, deberá ahora ceder la redacción final al presidente de la Sala, Andrés Martínez-Arrieta, al prevalecer la posición mayoritaria favorable a la condena.
Con Sánchez “vendrán más”, cree el PP
En pleno impacto político por la sentencia, fuentes de la dirección nacional del Partido Popular aseguran encontrarse “expectantes”. En su relato, esta condena “no es una más” porque “es muy grave”, pero —añaden— “con Pedro Sánchez siempre puede venir algo más”. En el PP dan casi por hecho que la presión judicial sobre el Gobierno no ha alcanzado su punto máximo.
El por entonces secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso.
Es en este contexto donde estas mismas fuentes dan un salto argumental de mayor calado. Sostienen que “el PSOE está siendo investigado por financiación irregular” y que, si llegara a acreditarse “una caja B” en el partido, “los socios ya han dicho que ahí se acaba todo”. A juicio de la cúpula popular, esa hipotética circunstancia sería la única vía real para que los aliados parlamentarios de Sánchez se decidieran a romper con él e incluso apoyar una eventual moción de censura.
Por ahora, en Génova analizan cada movimiento y cada resolución judicial con la sensación de que el tablero político puede mutar en cualquier momento. La condena al fiscal general alimenta esa percepción interna de que el desgaste institucional del Gobierno no ha tocado techo. Pero, claro está, y lo saben en Génova 13, más allá de las declaraciones y de los escenarios que barajan, la estabilidad de la legislatura depende de factores que exceden los deseos —o las previsiones— de la oposición.