El presidente Sánchez recibe un regalo envenenado por la condena al Fiscal General
Se presume una exacerbación temporal del voto más a la izquierda, a costa de una caída irreversible entre los votantes de la izquierda moderada. Además, en Ferraz sospechan que Cerdán y Ábalos filtrarán pronto informaciones que cercarán al inquilino de la Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Todo el pesimismo que invadió al Gobierno cuando se conoció la inhabilitación por dos años y sustanciosas multas al Fiscal General del Estado ha dado paso a una extensa movilización de la izquierda sociológica, que forzará a Sánchez a estrechar su alianza con sus socios ERC, Bildu, Sumar y Podemos, cediendo a sus propuestas de máximos en todos los ámbitos.
Sánchez ha optado por acogerse al relato victimista para explicar la condena a García Ortiz, que, de paso, podrá servirle para explicar en clave política las previsibles condenas en los casos de sus allegados: David Azagra y Begoña Gómez.
La novedad de las últimas horas es que el victimismo de Sánchez ha sido replicado hasta la saciedad por multitud de partidarios de la izquierda que se han prodigado como nunca antes lo habían hecho en redes sociales, tertulias o medios digitales; y –otra novedad reseñable- también por algún sector de la fiscalía y la judicatura.
En clave política, cabe anticipar que Sánchez ha afianzado su liderazgo en la práctica totalidad de la izquierda española, dejando apenas unas migajas para la “izquierda más a la izquierda”; particularmente Sumar y Podemos, que han hecho la ola al líder del PSOE.
Pedro Sánchez, en solo unas horas, ha formateado su discurso victimista y “de izquierda” en los prolegómenos de la campaña electoral de las autonómicas extremeñas, con una movilización más intensa de la esperada por los socialistas hace solo una semana, cuando aún no se había producido la sentencia condenatoria al FGE.
El indiscutible liderazgo de Sánchez en la izquierda puede ser un “regalo envenenado” si extrapolamos la situación de efervescencia izquierdista a los resultados de las próximas citas electorales autonómicas: Extremadura, Castilla y León y Andalucía; y quién sabe si la Comunidad Valenciana o Aragón.
Desafección con el sanchismo
Aunque habrá que esperar a próximos sondeos para conocer hasta qué punto la sentencia contra el Fiscal General del Estado perjudica o favorece las opciones electorales del PSOE, ya en los últimos estudios demoscópicos se percibía el desafecto del electorado moderado (incluso el que se identifica como “de centro izquierda”) con el sanchismo.
El “regalo envenenado” del Supremo a Sánchez sería una exacerbación temporal del voto más a la izquierda, a costa de una caída irreversible entre los votantes de la izquierda moderada que engrosarán –muy probablemente- el alto porcentaje de indecisos que reflejan recurrentemente los sondeos desde hace meses.
Con el relato victimista debajo del brazo, Sánchez podría neutralizar en buena parte de su electorado los efectos de unas condenas que están al caer, tanto en el caso de su hermano, como -más adelante- en el caso de su esposa, Begoña Gómez.
Cerdán, Ábalos, Koldo, confesiones sobre Sánchez
Pero lo que verdaderamente asusta en Ferraz y Moncloa es la decisión de Santos Cerdán, Ábalos o Koldo, de publicitar ciertas informaciones que implican directamente al presidente del Gobierno. El ataque al líder del PSOE por parte del “trío de la bencina” cada vez es más verosímil y está más cerca, reconocen fuentes de toda solvencia.
Ese “fuego amigo” se llevaría por delante a Sánchez y a su Gobierno sin esperar a 2027, y –como ha dicho en numerosas ocasiones Gabriel Rufián- “si aparecen evidencias de corrupción que afecten en primera persona al presidente, ERC ya no le prestaría apoyo”, el mismo argumento que ha replicado –inclusive- la siempre fiel vicepresidenta Yolanda Díaz.
Hasta que aparezca la “bomba atómica”, Sánchez podrá sortear las dificultades extremas de la presente legislatura gracias al apoyo de la izquierda parlamentaria y la errática escenografía de Junts, que sigue dudando entre mantener la ventilación asistida a Sánchez o asfixiarle sañudamente.
La inexplicable trayectoria de los de Puigdemont en las últimas semanas está justificada por la evolución al alza del voto de Vox, partido que en ningún escenario aceptaría dar pasos institucionales para aplicar la amnistía una vez que el PP tuviera que contar con sus escaños en la próxima Legislatura.
Puigdemont es consciente de que las opciones de lograr la aplicación de la Ley de Amnistía se reducen a la intervención “proactiva” de Conde-Pumpido, mientras esté al frente del Tribunal Constitucional; dando por hecho que un PP, “prisionero” de VOX jamás lograría dar pasos para aplicar la Ley de Amnistía al fugado de Waterloo.