Moción de censura
Sánchez y Cerdán pactaron con Otegi en una zona con 216 atentados de ETA
Sánchez y Cerdán acudieron a reunirse en secreto con Otegi en el corazón de una zona con 216 atentados de ETA, incluido el de Miguel Ángel Blanco

Pedro Sánchez saluda a la portavoz de Bildu en presencia de Santos Cerdán
Según fuentes presenciales consultadas por este medio, Pedro Sánchez y Santos Cerdán acudieron en secreto a un caserío escondido en pleno corazón de una zona que acumuló 216 atentados de ETA —incluido el asesinato de Miguel Ángel Blanco— para reunirse con Arnaldo Otegi y negociar los apoyos que desembocarían en la moción de censura de 2018.
Una cita clandestina en el epicentro del terror
Según fuentes presenciales consultadas por este medio, Pedro Sánchez y Santos Cerdán no solo se reunieron en secreto con Arnaldo Otegi en vísperas de la moción de censura de 2018: lo hicieron en el corazón de una de las zonas más castigadas por ETA, un territorio donde la banda terrorista sembró en escasos kilómetros a la redonda 216 atentados mortales y donde fue asesinado Miguel Ángel Blanco, el crimen que quebró para siempre a la sociedad española.
Estas fuentes sitúan el encuentro en un caserío escondido en un radio aproximado de 30 kilómetros entre Elorrio, Elgoibar y el Aeropuerto de Bilbao.
Un área que acumula un historial de sangre difícil de encajar con una negociación política al más alto nivel, en el que destacan:
- 4 asesinatos en Amorebieta
- 6 asesinatos en Elgoibar
- 2 asesinatos en Elorrio
- 9 asesinatos en Eibar
Y, en ese mismo corredor, el secuestro y asesinato del edil del PP Miguel Ángel Blanco, símbolo del terror etarra.
Aun así, y siempre según estas fuentes, allí se habría desplazado el hoy presidente del Gobierno para una reunión discreta con el líder de Bildu.

Mapa de los posibles sitios donde se reunieron Sánchez y Otegi
Un viaje bajo radar y un chófer clave
Sánchez y Cerdán volaron desde Madrid a Bilbao. Nada más aterrizar, según las fuentes, subieron a un Toyota Rav4 blanco propiedad del PSOE, conducido por Koldo García, el hombre al que Sánchez describió años después como una “relación anecdótica”.
Koldo García ha confirmado a nuestros compañeros de El Español que sí se produjo esa reunión. Él fue el encargado de trasladar a los dos dirigentes socialistas hasta el caserío elegido por el empresario Antxon Alonso, socio de Cerdán y presunto puente entre el PSOE y la izquierda abertzale.
La escena, descrita por quienes aseguran haberla presenciado, tenía un aire inequívoco de operación clandestina:
Sánchez y Cerdán sentados en la parte trasera, Koldo al volante, y un destino que solo conocían ellos y Alonso.
Tres horas de negociación en la sombra
A la llegada, Arnaldo Otegi esperaba acompañado por miembros de su círculo más cercano.
Ni prensa, ni agenda pública, ni testigos externos.
Solo —según estas fuentes— tres horas de conversación a puerta cerrada entre los representantes socialistas, el líder abertzale y un contexto cargado de simbolismo: un caserío aislado en plena zona donde ETA dejó decenas de víctimas.
Mientras tanto, Koldo, tras entrar brevemente en la sala, permaneció fuera realizando labores de escolta, igual que hacía para la Secretaría de Organización del PSOE en aquella época.
El eslabón perdido: Antxon Alonso
Detrás de todo, según las mismas fuentes, se movía Antxon Alonso, constructor, hombre de confianza del PNV y socio de Cerdán.
Un personaje que habría tejido contactos, negociado puestos y allanado el camino para que Bildu y el PNV se alinearan con Sánchez en la moción de censura.
Estas fuentes aseguran que Alonso participó después en maniobras para situar cargos en áreas clave del Gobierno, especialmente en entornos vinculados al Ministerio de Transportes.
Silencio en Moncloa, negaciones públicas y contradicciones
A la pregunta directa sobre si Pedro Sánchez participó personalmente en negociaciones con Bildu y PNV en 2018, Moncloa responde:
“No vamos a hacer comentarios”.
Bildu y PSOE siguen negando cualquier pacto previo.
Pero las fuentes consultadas insisten: la reunión existió, duró horas y tuvo consecuencias políticas directas.
Y mientras, Sánchez declara en el Senado que su relación con Koldo era “anecdótica” y que no recuerda conocer a Antxon Alonso.
El punto de inflexión que nadie quiso contar
La supuesta cita en el caserío —no confirmada por el Gobierno, pero descrita con detalle por testigos presenciales— habría sido el primer paso de una relación política que, desde entonces, ha ido consolidándose:
- Apoyos de Bildu en Navarra.
- Acuerdos presupuestarios.
- Votos parlamentarios estratégicos.
Normalización de un interlocutor que, hasta esa fecha, seguía arrastrando el lastre de su propia historia.
Todo, según estas fuentes, comenzó en una reunión clandestina celebrada en el mismo territorio que sufrió algunos de los peores atentados de ETA.