Ferraz se atrinchera ante lo que pueda llegar de Ábalos con un relato anticorrupción difícil de sostener y con Begoña en el foco
El PSOE intenta blindarse tras el ingreso en prisión de José Luis Ábalos y Koldo García, acusándolos de mentir y difamar. Pero la batería de acusaciones lanzada por ambos, que apuntan al entorno de Pedro Sánchez y al propio partido, supone un golpe devastador para la credibilidad de los socialistas, por más que insistan en que su actuación contra la corrupción es ejemplar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso.
El encarcelamiento de José Luis Ábalos y de su exasesor Koldo García ha abierto una grieta que el PSOE intenta sellar a golpe de desmentidos. Sin embargo las acusaciones de ambos, lanzadas horas antes de ingresar en prisión, han puesto al principal partido del Gobierno de España en una posición incómoda, vulnerable y profundamente cuestionada. Desde la cúpula socialista insisten en que todo forma parte de una “estrategia de defensa basada en mentiras y difamaciones”, pero el impacto político es evidente: el caso ha golpeado de lleno su relato de ejemplaridad y tolerancia cero contra la corrupción. Algo que cobra especial relevancia teniendo en cuenta que es uno de los principales argumentos que han utilizado para atacar al Partido Popular.
Ferraz ha reaccionado con contundencia repitiendo que no se dejará “chantajear por nadie” y reclamando de nuevo a Ábalos que entregue su acta de diputado. Una exigencia que el exministro sigue ignorando, aferrado a un escaño que, aunque el Tribunal Supremo ya ha comunicado al Congreso que no podrá suspender hasta que el auto sea firme, se ha convertido en un símbolo del desgaste interno y que también hace recordar la debilidad parlamentaria del Ejecutivo de coalición.
La línea de defensa de Ábalos y Koldo no es menor, lanzando ambos serios avisos en forma de confesiones. El exministro insinuó que Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, estaría vinculada al rescate de Air Europa. También reveló que el presidente le avisó en 2023 de que la Fiscalía investigaba a Koldo García, además de confirmar que la reunión Sánchez-Otegi en 2018 para pactar el apoyo de Bildu en la moción de censura existió. Por su parte Koldo aseguró que en las primarias del PSOE de 2017 se cometieron irregularidades mediante pitufeo y donaciones fraccionadas a favor de Sánchez, incluso involucrando a inmigrantes.
Para el PSOE, todo es “falso” pero la sombra de la sospecha es ya muy alargada
Este viernes la número dos del Ejecutivo, María Jesús Montero, ha tratado de reducir las acusaciones a una mera “actitud de defensa” de Ábalos. Adriana Lastra fue todavía más tajante: si las afirmaciones sobre la reunión con Otegi eran falsas, “todo lo demás también”.
Pero las palabras del Gobierno no apagan el fuego. El partido exhala nerviosismo: sus dirigentes afirman que no dedicarán “ni un minuto más” a desmentir falsedades, aunque llevan varios días haciéndolo de forma intensa. El contraste entre la negación frontal y la gravedad del escándalo deja a los socialistas al borde del descrédito.
La oposición aprovecha el desgaste
Desde el PP, Alberto Núñez Feijóo capitaliza el momento para reforzar su movilización del domingo en Madrid. Miguel Tellado habla de “la España harta”, y la protesta se plantea sin siglas para atraer a un espectro más amplio. Vox, pese a ello, ya ha rechazado sumarse. La frase más dura de la jornada la dejó Tellado: Sánchez ha pasado “de la socialdemocracia a la socialdelincuencia”. En un momento en el que el Ejecutivo ya lidia con soledad parlamentaria, el golpe político del caso Ábalos agrava su posición.
El PSOE insiste en que ha sido ejemplar y que no tolera la corrupción. Pero la prisión preventiva de dos figuras tan cercanas al sanchismo —uno exministro de máximo peso y otro asesor de absoluta confianza— no es un asunto menor. Aunque Ferraz niegue la veracidad de cada acusación, lo que se erosiona no es solo un relato, sino la credibilidad del partido en su conjunto. Y esa grieta, por mucho que se repita el “no nos vamos a dejar chantajear”, ya está a la vista de todos.
España
María Jesús Montero tacha a Ábalos de "mentiroso" y le sale el tiro por la culata: "¿Otro por el que ponías la mano?"
Enrique Martínez Olmos