Ábalos sigue a lo suyo desde prisión: ahora acusa a Francina Armengol
Desde Soto del Real, el todavía diputado (aunque no puede votar ni cobra) ha lanzado un dardo directo a la presidenta del Congreso, a la que acusa de “inacción” y de demorar deliberadamente su respuesta para evitar confrontar con el Alto Tribunal que le investiga.

El exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en un acto del PSOE en 2019.
Desde su celda en la prisión de Soto del Real, José Luis Ábalos ha decidido apuntar esta vez a otra de sus excompañeras, en este caso a la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol. Le acusa abiertamente de “inacción” y de retrasar de forma deliberada su respuesta para no enfrentarse al Tribunal Supremo, donde se instruye su causa por el presunto cobro de comisiones vinculadas a contratos de material sanitario y que le han llevado a estar donde está ahora mismo.
El exministro, aún diputado en el Grupo Mixto (aunque sin cobrar y sin poder votar), ha registrado un nuevo escrito en el Congreso después de pasar varios días sin obtener contestación de Armengol al documento que presentó el 20 de noviembre. En aquel escrito, Ábalos denunciaba que el Supremo no estaba cumpliendo el artículo 14.1 del Reglamento del Congreso, que obliga a las autoridades judiciales a comunicar a la Cámara cualquier resolución que afecte a sus diputados.
Ábalos pedía entonces que tanto la presidenta como la Mesa aclararan si compartían los “criterios restrictivos” del instructor, Leopoldo Puente, en relación con las comunicaciones judiciales de su causa. También reclamaba que se ordenara al letrado mayor informar sobre el alcance del artículo citado y que se exigiera al Supremo el envío de todas las resoluciones pertinentes.
Pero la respuesta no fue, precisamente, la esperada. Según relata en un mensaje publicado en X bajo el nombre “En el nombre de Ábalos” (como ha renombrado su cuenta tras ingresar en prisión) el exsecretario de Organización socialista afirma que solo recibió contestación de la Mesa, una carta fechada el 25 de noviembre que tilda de “incongruente”, ya que asegura que dicho órgano “no tiene por qué responder” a sus planteamientos. Para su sorpresa, además, le remitían al artículo 12 del Reglamento, el que obliga a la Presidencia a actuar “de inmediato” para salvaguardar los derechos de los diputados en caso de detención o actuaciones judiciales que obstaculicen su mandato.
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Y es ahí donde Ábalos lanza una de las acusaciones más llamativas: “¿Acaso la Mesa del Congreso ya sabía el día 25 que el 27 de noviembre iba a ser detenido y enviado a prisión?”, se pregunta. En su opinión, la respuesta que recibió es “preventiva”, “sin base legal alguna” y adelantaba una detención que, en ese momento, no se había producido.
Mientras tanto, Armengol —cuestionada de forma recurrente por utilizar su cargo para favorecer al Gobierno— permanece en silencio. Un silencio que Ábalos interpreta como una estrategia: no contestar para no tener que enfrentarse al Supremo ni entrar a valorar sus quejas sobre la falta de comunicación formal de las resoluciones judiciales que le afectan.
“Estoy a la espera de que la señora presidenta tenga a bien darme una respuesta explícita”, afirma, dejando caer que no quiere ser “malpensado” al interpretar esa falta de reacción como una “decisión dilatoria”.