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El PSOE no logra salir del caso Paco Salazar: Sánchez quiso colocarlo en una embajada cuando se sabía el acoso

"Es más letal que la corrupción", preocupación en Ferraz y Moncloa por un asunto que querían pasar inadvertido y que no pueden ahora controlar, y que deja más tocado su voto femenino tras los escándalos de las pulseras antimaltrato y la prostitución

Pedro Sánchez con Cristina Narbona, María Jesús Montero y Pilar Bernabé en la ejecutiva del PSOE

Pedro Sánchez con Cristina Narbona, María Jesús Montero y Pilar Bernabé en la ejecutiva del PSOE

Enrique Martínez Olmos

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¿Qué demonios sabe Paco Salazar para que el PSOE se agarre a él con tanta desesperación tapando casos de acoso, negándose a ir a la Fiscalía y queriendo colocarle hasta en una embajada? Es la pregunta que se hacen no sólo en la oposición o en los medios de comunicación, también muchos votantes y militantes socialistas que ven con estupor como el sanchismo es incapaz de salir del pozo de las denuncias por acoso al ex peso pesado de Ferraz y Moncloa, y que como muchos suspiran estos días "esto nos hace más daño que la corrupción" a nivel electoral para Pedro Sánchez.

Porque efectivamente, el votante femenino socialista fan de Pedro Sánchez -las Charo usando el término que el PSOE quiere prohibir- perdona y hasta te justifica que Ábalos y Santos Cerdán pasen por la cárcel, agarrándose al argumento de que el presidente no sabía nada o que el clásico "al menos no gobierna la derecha", como un mal menor a tragar para seguir con los socialistas, pero sin embargo no perdona asuntos como el del acoso sexual de Paco Salazar, o mejor dicho, su ocultación e intento incluso por proteger y hasta mantenerlo en nómina cuando ya había denuncias, con movimientos como colocarlo en una embajada, y ahí es donde viene la verdadera sangría del voto femenino, ese que el PSOE siempre ha creído que le favorece y que del que se proclama el representante del feminismo frente a la derecha.

Porque a Paco Salazar hasta el Gobierno le intentó colocar en una embajada cuando ya había denuncias de acoso sexual y supuestamente lo habían apartado de Ferraz. Un paripé total, pues el presunto acosador seguía de asesor externo de Moncloa o quedaba a comer con Pilar Alegría tan alegremente de amigos. Eso es lo que dinamita por completo su supuesto feminismo, ese que luego tacha de machista a cualquiera en la derecha que no sigue su feminismo mainstream woke. El haz lo que diga pero no lo que yo haga: hermana yo sí te creo pero si el que acosa es un alto cargo del PSOE, mejor guarda silencio "y no hagáis ruido" como dijo Pilar Bernabé en la reunión de igualdad para tratar el asunto que fue un auténtico esperpento.

El problema además es que la imagen feminista del PSOE ya viene muy dañada de escándalos anteriores. El caso de Paco Salazar sólo es la puntilla. Antes Ábalos, Koldo García y compañía ya se habían encargado de tirar por el suelo el voto femenino con sus sobrinas colocadas en empresas públicas y sus conversaciones con mujeres y prostitutas al más puro estilo película de la Torrente. Toda esa imagen casposa que el sanchismo quiere vender que es la derecha realmente la tenían en casa, en el núcleo del Gobierno de Sánchez y del PSOE.

Y cuando el Gobierno parece que había esquivado otro escándalo que era un misil en la línea básica de su discurso, las pulseras antimaltrato del chino que no funcionan y desprotegían a víctimas -un torpedo para un partido que hace de la lucha contra la violencia de género una bandera principal frente la "derecha negacionista"- ahora sale Pazco Salazar a terminar de rematarlo todo. Porque en una semana el sanchismo no ha logrado dominar el relato sobre Salazar, eso que se le da tan bien, ni doblegarlo, ni sacar una cortina de humo que lo tape, y eso que lo a intentado con Eurovisión. Sólo se ha enredado más y hasta la prensa más servil les ha dado con el tema. Ahora no saben cómo solucionarlo, porque además el presunto acosador algo sabe, o algo le deben, y cosas como no querer llevar las denuncias a Fiscalía o intentar colocarlo en una embajada les desacreditan por completo hasta ante la Charo más hooligan de Pedro Sánchez. Sólo les faltaba un roto más gordo en el voto femenino en un partido que no está precisamente para perder votos.

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